En distintas ocasiones he escrito sobre Kickstarter y su importancia para eliminar ese "agente intermediario" que puede hacer tanto bien, o tanto mal, a la industria del entretenimiento. En Kickstarter, es el público el que se encarga de decidir si un proyecto, sea de lo que sea, ve la luz o no. Es el público el que pone el dinero, y es el público el que se beneficia al final cuando recibe el producto que ayudó a nacer. Es una filosofía y un modelo de trabajo maravilloso, pero en muchos sentidos, también es malentendido.

Y es que Kickstarter es una ruleta rusa. Muchos confunden el financiar un proyecto con que están haciendo una inversión, y no es así, al menos no es gran parte. Darle dinero a una campaña en Kickstarter es una apuesta que finalmente no estamos seguros de si resultará, o incluso de cómo resultará.

juegos indie

Por ejemplo, en el mundo de los videojuegos, muchas veces el producto que vemos no es el que recibimos, y eso es algo que siempre, antes de darle nuestro dinero a un desarrollador, debemos tener en cuenta. Puede ser que el vídeo de presentación luzca genial, atractivo. Puede ser que en el proyecto esté involucrado uno de los devs más importantes o conocidos de la industria, y puede ser que el juego sea una secuela a alguna franquicia que en algún momento tuvo su base de fanáticos, pero que el publisher que fue su responsable, sencillamente decidió abandonar.

Aún y con todos estos aparentes beneficios, el proyecto no tiene un éxito o calidad asegurada, y aunque Kickstarter se encarga de devolver el dinero si la campaña fracasa su recolecta de fondos, la mayor molestia del usuario es cuando el producto se hace realidad, lo recibe, y no era lo que esperaba. No hay nada que moleste más a alguien que apoyó una campaña de crowdfunding que quedar insatisfecho con el resultado, y eso no debería ser así.

OUYA

El primer caso que me viene a la mente es el de OUYA, una consola funcionando a base del sistema operativo Android que prometía villas y castillos a todo el que pusiera dinero para hacerla realidad. Prometían ser el futuro, prometían ser pioneros en un mercado no nato de consolas baratas, e incluso inspiraron a muchos otros desarrolladores a dar vida a sus propias alternativas de consolas androides, desde Gamestick (también independiente), hasta la NVIDIA Shield, del gigante fabricante de componentes informáticos.

OUYA finalmente no fue lo que todos esperabanFue tal el impacto de OUYA que recolectó muchísimo más dinero del que pedía, y todos parecían felices y el proyecto nació con muchas más ambiciones, con ganas de iniciar un nuevo mercado y una nueva plataforma, basada en juegos gratis o Free-to-play y un sinfín de maravillas más.

Luego comenzó a llegar OUYA a sus compradores y a quienes financiaron la consola, y seis meses más tarde, nadie más la recuerda. OUYA, lamentablemente, es el típico ejemplo de un proyecto que se hizo realidad, pero no era lo que se esperaba. Y en esto no tiene culpa la gente responsable de OUYA, no, sino que su apuesta era muy arriesgada, al estar basada en que los desarrolladores apoyaran la plataforma, cosa que finalmente no ha sucedido.

Mega Man

Por supuesto, yo sigo queriendo una OUYA, pero es que la clase de usuario que soy me hace imaginar que puedo hacer mil y un cosas con ella, desde hacerle Root y convertirla en un centro multimedia, hasta instalar un sinfín de emuladores. Es una maravilla. Pero para el usuario promedio, OUYA fue la emoción de un momento, y es una verdadera pena. Además, tampoco contaba con la calidad de hardware que ofrecía (comenzando por el mando, que deja mucho que desear).

Una ruleta rusa

El caso de OUYA nos deja claro que, así un proyecto se haga realidad, no siempre será lo que ofrecía. Actualmente hay muchos títulos que están naciendo de la mano de Kickstarter que lucen increíbles e incitan a darle dinero a su desarrollador, a tal punto de arrojar billetes a la pantalla. Uno de ellos es el sucesor y heredero de Mega Man, además de muchos otros juegos indie que llegan de la mano de desarrolladores reconocidos.

Pero siempre tengamos en cuenta que Kickstarter es una "ruleta rusa" que no tiene nada asegurado. Así como la plataforma ha logrado financiar juegos espectaculares, o dispositivos espectaculares, también existen casos como el de Double Fine, estudio que recibió tanto dinero por su nuevo proyecto, que se pusieron más ambiciosos al querer hacer más contenido, y les han llovido críticas por retrasar mucho su lanzamiento.

shadow of the eternals

Más de cinco millones de personas han financiado un proyecto en KickstarterPeor aún, está el caso de Shadow of the Eternals, sucesor honorario del grandioso juego de terror psicológico llamado Eternal Darkness: Sanity's Requiem, que una y otra vez ha iniciado campañas de crowdfunding que finalmente no llegan a su meta, incluso haciendo campaña en su propia página web (para escapar de los estatutos de Kickstarter, algo que da un muy mal aspecto y resta confianza al desarrollador), y hay rumores de que no han terminado de regresar el dinero a quienes aportaron.

No queda dudas de que Kickstarter es una plataforma espectacular, y los más de cinco millones de personas que han financiado algún proyecto (según datos oficiales) así lo confirman. De hecho, estudios aseguran que el 44% de campañas logra su objetivo, por lo que es una propuesta grandiosa tanto para el público, como para los desarrolladores o creativos.

broken age

Lo que debemos tener claro al financiar un proyecto es en qué nos estamos metiendo. Darle 10 dólares a un desarrollador no es una inversión segura, pero tampoco es un fracaso, y por esto es que lo llamo ruleta rusa. Si no puedes con la idea de que finalmente la campaña no logre el resultado que esperabas, el crowdfunding quizás no sea para ti.

Pero lo bonito de Kickstarter y el crowdfunding en general es que aún se basa en, digamos, la fe en la humanidad (así suene bastante romántico). Si he puesto mi dinero en alguna campaña ha sido porque creía en el proyecto, en que el resultado podría ser grandioso (nunca estando seguro de ello), y porque honestamente, creo ciegamente en la comunidad de desarrollo independiente de videojuegos.

Solo hay que pasarse por Kickstarter un rato para darse cuenta de todas las propuestas maravillosas y atractivas que hay relacionadas al mundo del gaming.