Como cada semana, sigue avanzando el culebrón de la NSA y el espionaje mundial. Edward Snowden, uno de sus principales protagonistas, está intentando jugar sus mejores cartas estos días. El ex analista de la CIA está pidiendo apoyo internacional, tanto para su seguridad personal como para combatir la vigilancia estadounidense. Desde su país de origen llegan unas declaraciones esperadas, donde le responden que se olvide de cualquier tipo de «clemencia».

Era algo que podíamos esperar. El gobierno estadounidense no le tiene mucho aprecio a la figura de Edward Snowden ni a su causa particular en contra del espionaje ilegal. Las declaraciones de Mick Rogers, representante republicano de Michigan, y **Dianne Feinstein, senadora del estado de California**, al programa «Face The Nation» de la CBS ayudan a acentuar aún más la enemistad con Snowden:

Estaba confiado; desnudó nuestro sistema; tuvo una oportunidad para levantar el teléfono y llamar a la Comisión de Inteligencia de la Casa Blanca o al Comité de Inteligencia del Senado y decirles la información que poseía. Pero esto no pasó. Lo que ha hecho es un daño enorme a nuestro país y pienso que la respuesta será inclemente.

Como vemos, Feinstein asegura que Snowden debió haber informado a los organismos internos del país **antes de sacarlo a la opinión pública**, declaraciones, que personalmente me parecen un poco demagogas. Lo que queda claro es que Snowden no goza de mucha simpatía, como es obvio, dentro de las instituciones estadounidenses, ya que gracias a sus documentos filtrados se ha dejado en entredicho el modus operandi del gobierno de Obama.

Estas declaraciones llegan como respuesta al **llamamiento que Snowden está haciendo a la ciudadanía** para que se manifiesten en contra de «estos programas de vigilancia y protejan los Derechos Humanos”. El ex analista de la CIA se ha mostrado dispuesto a viajar a Alemania para dar más detalles del espionaje a su canciller, Angela Merkel, a cambio de protección. Dudo mucho que eso se vaya a producir, ya que aparentemente el gobierno alemán y el estadounidense estarían firmando un pacto secreto para detener el espionaje internacional entre ambos países.

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