Como bien sabrás, el vehículo eléctrico está llegando para quedarse, todos los fabricantes apostarán por este tipo de energía para alimentar sus coches en un futuro muy cercano. Es cierto que no son un alternativa, todavía, al automóvil convencional, pero hay que comenzar a sentar ciertas bases y una de ellas debería ser la respuesta a cómo vamos a cargar millones de coches. Y más que una respuesta, hay que ver a la carga inalámbrica como una solución.

Comodidad y sencillez

La ausencia de un cable que haya que conectar desde el coche a la estación de carga, un cable que puede ser objeto de desconexiones fraudulentas por vandalismo, lo horrible que es cargar con el cable cada vez que quieres enchufar el coche. Todo esto, se solucionaría con la carga inalámbrica.

Imagina la siguiente situación: llegas al garaje, aparcas, subes a casa y desde el móvil decides que la carga inicie por la noche, cuando la tarifa eléctrica es más barata si tienes contratada la discriminación horario. Ahora imagina esta: llegas al garaje, abres la boca de carga, sacas el cable, lo conectas al coche, luego al punto de recarga, subes a casa y programas la recarga. Es tedioso, inútil y probablemente acabe cansándote hacer esto cada día.

Si un fabricante vendiera un vehículo eléctrico con un sistema de carga inalámbrica seguro que llamaría la atención por su comodidad, por vender un coche eléctrico sin cables. Nissan ya está trabajando en eso y en pocos años lo veremos.

Universalidad

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Pensar en la carga inalámbrica como un concepto que llegará al mercado hace entrever que puede llegar a ser universal. ¡Olvidémonos de los tipos de conectores! Imagina que da igual el coche eléctrico que te compres, podría ser compatible. Esto abriría las puertas a muchos clientes que no quieren pensar en que si cambian de coche tienen que cambiar el punto de recarga de su casa.

Además, puede ser compatible con motos y coches por lo que podrías tener en una misma plaza cargando varios vehículos compatibles.

Es rápido y ahorras tiempo de recarga

Imagina que tienes 30 minutos para cargar un poco tu coche eléctrico. Perder 5 en la tarea de enchufar y desenchufar significa que pierdes tiempo de recarga, algo básico para poder terminar tu recorrido. Esos minutos extras se corresponden a un incremento en la autonomía y que pueden ser decisivos. La carga inalámbrica haría mucho más sencillas las recargas puntuales en centros comerciales, aparcamientos, etcétera.

Adiós al miedo a cargar tu coche si llueve

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Conectar un coche eléctrico para cargarlo mientras llueve es seguro, pero manejar 220V con esa facilidad da miedo. Repito, es seguro, pero no estás tranquilo porque estás acostumbrado a cortar la corriente cuando hay que manipularla. Si a eso le añadimos el miedo al contacto del agua con la electricidad podemos pensar que la carga inalámbrica puede ayudar a que nos quitemos el miedo a la electricidad.

Abre las puertas a la recarga en movimiento

La carga inalámbrica por inducción podría permitir la instalación de carriles para vehículos eléctricos donde recargarían sus baterías mientras conducen. De esta manera podría solucionarse de un plumazo el problema de la autonomía. Es muy conceptual pero válido y ya existen proyectos piloto.

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Todavía es pronto para pensar en el futuro del vehículo eléctrico cuando no es ni siquiera el presente, pero soñar con lo que va a llegar es siempre algo emocionante. La carga inalámbrica es algo que hemos querido implantar en la práctica totalidad de dispositivos tecnológicos que tenemos a nuestro alcance desde hace muchos años. La segmentación en este punto es muy importante y por ello, si hacemos a tiempo una norma que estandarice esta tecnología para ser compatible con todos los vehículos eléctricos (motos, coches...) estaremos ante un paso fundamental a la hora de dar la bienvenida a la electricidad como alternativa al petróleo.