La pasada semana nos hacíamos eco de una noticia muy positiva para Sony, podría llegar a ganar dinero con cada PlayStation 4 vendida, pero faltaba por saber cual era la situación de Microsoft y su Xbox One. Bien, pues los beneficios de Xbox One incluyendo el mando y Kinect son de 28 dólares por cada unidad vendida.

El costo del paquete que incluye Xbox One, el mando y Kinect asciende a $499 en Estados Unidos y las piezas tienen un valor de $471 dólares. Y como es habitual, en AllThingsD han realizado el correspondiente desmontaje de la consola para saber qué esconde.

La mayor diferencia de Xbox One con respecto a PlayStation 4 es Kinect, que se lleva una gran porción de los costos de fabricación para Microsoft, de hecho, 75 dólares van destinados únicamente a este dispositivo. Aunque no es el elemento más caro, este ostentoso título se lo lleva el microprocesador creado por Advanced Micro Devices con un precio de 110 dólares, 10 más que el AMD que equipan las PS4.

Xbox One podría suponer unas pérdidas iniciales de 1.000 millones de dólares.

En materia de memoria RAM, Xbox One se diferencia bastante de PS4 el equipar una más asequible y barata. Microsoft ha optado por emplear memoria DDR3 por la GDDR5 de la consola de Sony. El coste es de unos $28 dólares menos para Microsoft. El mando de Xbox One tendría un precio de 15 dólares, la fuente alimentación valdría $25 y los auriculares 10 dólares.

Al igual que en el caso de Sony, los beneficios de Xbox One son nulos y es muy complicado saber el precio al que compra Microsoft los componentes y los costes añadidos: distribución, fabricación, ingeniería y un largo etcétera. Pero con lo que hay que quedarse es con un dato: con Xbox 360 la compañía vendía su consola por $399 y le costaba, sólo en componentes $470.

Según Rick Sherlund, analista de Nomura Securities, estableció que las pérdidas para Microsoft en el primer año de vida de Xbox One serán de 1.000 millones de dólares si contabilizamos los costes de investigación, desarrollo y comercialización. El objetivo es, como con el resto de generaciones de consolas, poder amortizar Xbox One con el tiempo al bajar el precio de los componentes durante los próximos años. Recordemos que una consola en sus primeros años de vida equipa tecnología que no va a poder ser aprovechada hasta que pasen 3 o 4 años.

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