El cloud computing, es decir, la nube hace tiempo que está cambiando la forma que tenemos de usar nuestro computador y sus aplicaciones. Manejamos unidades de almacenamiento remotas, sincronizamos nuestras agendas con servicios como Google Calendar e, incluso, estamos usando aplicaciones ofimáticas en la nube (como el clásico Google Docs, ahora integrante de Google Drive, o bien Office 365 de Microsoft). Pagar por servicios en la nube se ha vuelto algo habitual, tanto a nivel particular como a nivel empresarial y cada vez son más las aplicaciones que están abandonando los sistemas tradicionales de licenciamiento para apostar por el pago por uso (conocido como SaaS o software as a service). Una startup española, llamada Apparly, se ha propuesto tender un puente entre el modelo SaaS y el licenciamiento tradicional.

Apparly es una startup que ha "crecido" bajo el paraguas de la aceleradora Mola (que también apoya a otras startups como Moodyo) y plantea un modelo de negocio muy interesante. El objetivo de Apparly es ofrecernos aplicaciones que requieren una licencia pero, en vez de tener que bajarlas e instalarlas (adquiriendo dicha licencia), pagaremos por el uso que hagamos del aplicativo y, además, la usaremos en la nube. Dicho de otra forma, Apparly está transformando aplicaciones de escritorio en un servicio en la nube; un modelo SaaS que evitará que tengamos que adquirir una licencia, por ejemplo, para cubrir una necesidad que tiene un periodo de vigencia acotado en el tiempo.

Pensemos en un caso de uso bastante habitual; arrancamos un proyecto y necesitamos crear varios planos en Autocad. Si el presupuesto no nos llega para adquirir una licencia (o no creemos que vayamos a amortizar la inversión), gracias a Apparly podríamos usar este software y pagar por el uso que hagamos de éste (y las formas de pago van desde la semana de uso, el mes de uso o por un año completo).

En cierta medida, el planteamiento es parecido a los sistemas de escritorios virtuales que, en los últimos años, estamos viendo en muchas empresas. En vez de usar ordenadores en los que instalamos mil paquetes de software, el usuario usa un escritorio virtual al que accede desde un cliente o bien desde el mismo navegador web; un escritorio que puede ser, exactamente igual, que el de su ordenador y desde ahí ejecutar aplicaciones de manera remota. Este tipo de esquemas cada vez son más normales en las empresas puesto que permite tener clientes ligeros (incluso usar una tablet) y dejar la parte más pesada (las aplicaciones) en el lado del servidor de escritorios virtuales (que es el que puede tener instalado la suite ofimática, Autocad o un ERP como Microsoft Dynamics NAV).

Si bien Apparly no es, desde el punto de vista formal, un escritorio virtual; en cierta medida estamos ante un modelo similar. En este caso, el usuario se instalará un cliente del servicio y, desde éste, accedería al catálogo de aplicaciones disponibles (aplicaciones a las que está suscrito) y ejecutarlas desde su PC aunque, realmente, esté trabajando en remoto.

El modelo de servicio que ofrece Apparly es, sin duda, muy prometedor; una buena forma de tender un puente entre el software como servicio y los sistemas tradicionales de licenciamiento. Esta startup, fundada en octubre de 2012, está aún arrancando (está en fase beta y acaba de recibir una inversión semilla) y el catálogo de aplicaciones es extremadamente escueto; obviamente necesita acuerdos con proveedores de software para nutrir su oferta pero, si lo consiguen, su servicio puede tener una gran acogida dentro del sector de las pequeñas y medianas empresas.