Que se acerca la campaña navideña es algo más que evidente; la gran mayoría de fabricantes han presentado nuevos dispositivos y, en las últimas semanas, el Nexus 5 y el iPhone 5s han centrado gran parte de la atención informativa. Hay que reconocer que ambos dispositivos son dos muy buenas opciones a tener en cuenta; dos opciones que encarnan el famoso duopolio de iOS y Android que parece haber polarizado el mercado.

Android es la plataforma mayoritaria en los dispositivos de gama baja.

Para muchos usuarios, los dispositivos de gama alta les quedan fuera de su alcance presupuestario; es decir, dispositivos como el Galaxy S4 de Samsung o el iPhone 5s de Apple son algo inalcanzable y tienen que optar por otros terminales con características algo más bajas y que se encuentran enmarcados dentro de los segmentos de gama media y gama baja.

Si echamos un vistazo a la oferta de dispositivos de cualquier operador en la gama baja, Android es la plataforma con mayor peso; tanto en la oferta como en los dispositivos vendidos. De hecho, este dato no es algo nuevo o que nos sorprenda, puesto que ya hemos visto algo parecido en el segmento de las tablets. El famoso duopolio iOS-Android termina mutando, cuando miramos a la gama baja de dispositivos, en un monopolio de Android.

Y sí, he usado la palabra monopolio de manera consciente porque, en la práctica, los dispositivos de gama baja que más se suelen ofrecer son dispositivos Android. ¿Acaso es malo que se ofrezcan dispositivos Android en el segmento de gama baja? Evidentemente, no creo que sea algo malo; sin embargo, creo que es importante tener un espíritu crítico con la oferta existente en el segmento de entrada.

Dispositivos como el HTC One o el Nexus 5 son muy buenos terminales y ofrecen una experiencia de uso fantástica; funcionan bien, tienen un buen procesador, bastante memoria RAM y ofrecen una experiencia de uso que es bastante grata. Sin embargo, los terminales Android que uno encuentra en la gama baja adolecen de memoria RAM, de espacio de almacenamiento, son lentos o se terminan quedando colgados; una suma de factores que dan como resultado una experiencia de uso nefasta que puede llegar a provocar rechazo entre los usuarios.

Android y gama baja son sinónimos de mala experiencia de uso. Terminales baratos que funcionan mal.

La gran mayoría de fabricantes de terminales Android han tirado a la basura el concepto de experiencia de uso cuando diseñan un dispositivo de gama baja. Bajan tanto el listón de las características técnicas que el resultado es un terminal que, constantemente, se cuelga, tiene la memoria llena o hay que andar borrando la memoria caché para ver si así funciona de manera algo más fluida. Eric Schmidt comentaba hace unos meses que gran parte del éxito de Android, y su penetración en el mercado, se debe a los terminales baratos; una filosofía un poco peligrosa que fomenta "la venta fácil" en detrimento de la experiencia de uso.

¿El resultado? Dispositivos como el Samsung Galaxy Ace, el LG Optimus L9 o terminales marca blanca que nutren la mayoría de catálogos de las operadoras; dispositivos cuyo uso es equivalente a un prolongado sufrimiento (y esto es algo que digo en primera persona porque he sufrido algunos de estos dispositivos).

Los peligros de la "venta fácil"

Como en cualquier ecosistema, cualquiera de las piezas que lo conforman puede ejercer influencia en el resto. En el caso de Android, los fabricantes tienen un papel muy importante que, en mi opinión, a veces olvidan o maltratan.

El gran gap que existe entre los terminales Android de gama alta y los de gama baja, honestamente, es contrapoducente para el ecosistema y para los propios fabricantes. Puede darse el caso de alguien tan desencantado con Android en gama baja que al dar el salto a una gama superior aproveche para cambiar, de paso, a otra plataforma.

La percepción que uno tiene de Android es muy distinta en gama baja o en gama alta.

Quizás pueda parece que estoy exagerando, pero realmente creo que existen "dos mundos Android" y están entre sí a años luz de distancia. He usado terminales Android de gama alta y terminales Android de gama baja y parecen plataformas distintas; tanto es así, que si bien últimamente hablamos mucho de Android KitKat, la realidad es casi un 50% de los dispositivos funciona con versiones de Android anteriores a Jelly Bean (algo más del 25% con Gingerbread) y, creedme, es algo que se nota mucho tanto en prestaciones como en la performance de un terminal.

Al final, todo es un negocio. Si los fabricantes priman las ventas y ofrecen buenos márgenes de beneficios a operadoras y tiendas, la práctica será potenciar los terminales Android baratos y, precisamente, es algo que estamos viendo cada día (a pesar que la experiencia de uso sea nefasta). Operadores y tiendas están ofreciendo a los usuarios dispositivos que son, prácticamente, un insulto a su inteligencia; smartphones que se cuelgan, que tardan en reaccionar cuando entra una llamada o en los que no podemos instalar aplicaciones porque no tienen espacio (y en esto las operadoras tienen mucha culpa al introducir sus propias apps en el sistema).

Empower network

Barato no tiene que ser una mala experiencia

Aunque Google esté orgullosa de la expansión de Android, los fabricantes de dispositivos Android no saben gestionar la gama baja de su catálogo. De hecho, este círculo vicioso hace que se estén fabricando terminales que son una basura y, por culpa de los márgenes de beneficios, se estén vendiendo, casi como la única opción, a la mayor parte de clientes.

Los terminales de gama baja no tienen por qué ser una decepción. Otra gama baja es posible

Los terminales de gama baja no tienen por qué ser una decepción, existe otra gama baja en el mercado que está pisando fuerte para romper este monopolio de facto. Windows Phone está ejerciendo un papel clave en este cambio que está sufriendo el ecosistema móvil; un cambio que no habría sido posible sin Nokia y la serie Lumia. En apenas un año, Windows Phone ha duplicado sus ventas y se ha consolidado como la tercera plataforma del mercado; un gran sprint que tiene como cabeza tractora a un terminal de gama baja: el Lumia 520.

El Lumia 520 es el terminal de gama baja que está haciendo cambiar la cosas; un dispositivo con un precio bajo pero que, sin embargo, no penaliza al usuario. Un terminal de 150 dólares que se ha convertido en el dispositivo con Windows Phone más vendido y que, además, cuenta con una alta tasa de satisfacción por parte de los usuarios.

Nokia ha demostrado con el Lumia 520 que la gama baja puede impulsar el ascenso de Windows Phone.

Otra gama baja es posible y Nokia nos ha demostrado que es viable hacerlo aunque, eso sí, los márgenes de beneficios estén algo más ajustados. Nokia ha seguido una estrategia muy interesante en la gama Lumia (y le ha salido bien): dar un poco más que la media; es decir, en el Lumia 520 ofrecer algo más que el resto de fabricantes en gama baja y de esta forma marcar la diferencia.

Tener un dispositivo funcional, actualizado y que ofrezca una buena experiencia de uso no implica un desembolso de 500 o 600 dólares; los 150 dólares del Lumia 520 demuestran que se puede hacer y, de hecho, Nokia ha repetido la fórmula en el Lumia 625 que ofrece soporte LTE y pantalla de 4,7 pulgadas por unos 200 dólares.

Mozilla

El monopolio de Android en la gama baja tiene un serio competidor en Windows Phone; un monopolio que operadores como Movistar, por ejemplo, están intentando romper al fomentar la oferta de terminales Lumia.

Además, encontramos otro aspirante que también busca hacerse hueco en los mercados emergentes: Firefox OS. La plataforma de Mozilla también es otro intento de romper el duopolio de iOS y Android pero, especialmente, el monopolio de Android en la gama baja. La apuesta es prometedora y, en general, está teniendo una buena acogida aunque, eso sí, los terminales que hay en el mercado están muy por debajo de las posibilidades de un dispositivo como el Lumia 520.