Uno de los graves desafíos de los sistemas de salud en este siglo es diseñar estrategias para combatir a las bacterias más resistentes a los antibióticos. En este contexto, donde algunos de los tratamientos más eficaces están dejando de funcionar, el tratamiento con plasma emerge como una posible alternativa terapéutica.

Como ya os contamos hace unas semanas en ALT1040, los microbios resistentes a los antibióticos, como Pseudomonas aeruginosa o Staphylococcus aureus, están provocando graves quebraderos de cabeza a los investigadores y profesionales sanitarios.

Y es que cuando aún no ha pasado un siglo del descubrimiento por serendipia de la penicilina por Alexander Fleming, los científicos se afanan en buscar nuevos tratamientos que puedan combatir las infecciones provocadas por estos microorganismos.

Antibióticos del futuro: bacteriófagos vs plasma

En ese sentido, hay dos alternativas terapéuticas que vienen pisando fuerte en los últimos años. Por una parte, los bacteriófagos, usados primero en la Unión Soviética y cuyas aplicaciones clínicas están siendo comprobadas por investigadores occidentales. Estos virus de bacterias suponen un tratamiento muy eficaz y que, en principio, presenta pocos efectos secundarios.Los bacteriófagos fueron muy usados en la Unión Soviética

Por otra parte, en los últimos años se está investigando la eficiencia del tratamiento con plasma, con el objetivo de eliminar estas bacterias resistentes, que podrían provocar en el futuro infecciones mortales. Esta alternativa pretende transformar el uso de este desinfectante químico, para que pueda ser utilizado de manera común en los centros médicos.

Su aplicación en los hospitales no sería, sin embargo, del todo novedosa. Y es como explican los científicos de la Ruhr-Universität, el plasma ya es usado en intervenciones quirúrgicas en las que se han de extraer pólipos nasales o intestinales. El equipo liderado por Julia Bandow avisa del "peligro que supondría la cirugía del futuro sin antibióticos, ya que las tasas de infección sería elevadísima".

NIAID (Flickr)

Ahora este grupo de científicos ha analizado cómo el tratamiento con plasma consigue eliminar a este tipo de bacterias. Su mecanismo de acción se dirige principalmente a tres estructuras de estos microorganismos: la envoltura celular, las proteínas y su ADN.El mecanismo de acción del plasma contra las bacterias es triple

Su trabajo, publicado en la prestigiosa revista Journal of the Royal Society Interface, ha conseguido estudiar el efecto de los fotones UV y de las partículas reactivas sobre las bacterias. La radiación consigue dañar el ADN, mientras que la acción de las segundas partículas se dirige principalmente contra la envoltura y las proteínas de los microorganismos.

El tratamiento con plasma a presión atmosférica, por tanto, podría tener una aplicación médica más o menos inmediata en los hospitales, además del uso que ya tiene en algunos tipos de intervenciones quirúrgicas. En diez años, las bacterias podrían hacerse totalmente resistentes a los tratamientos antibióticos actuales, por lo que la búsqueda de alternativas terapéuticas se hace obligatoria si queremos proteger la salud a nivel mundial.