Un equipo de astrónomos del McDonald Observatory, situado en la Universidad de Texas de los Estados Unidos, ha descubierto la galaxia más lejana conocida hasta el momento. La galaxia descrita data de la época posterior al Big Bang, tan solo 700 millones de años después de que este tuviera lugar.

La galaxia más lejana conocida hasta el momento ha sido denominada como z8-GND-5296, y supone un hito histórico para la investigación espacial.

Hasta el momento, había algunas candidatas más a ser coronadas como la galaxia más lejana descubierta, gracias al ingente trabajo del telescopio Hubble. Los resultados de los científicos norteamericanos, sin embargo, publicados en la revista Nature, parecen confirmar que esta vez sí estamos ante la galaxia más lejana descubierta hasta el momento.Cada vez se necesitan equipos más sensibles que permitan detectar galaxias tan alejadas

La galaxia, seleccionada entre otras 43 candidatas, ha resultado elegida tras las observaciones realizadas con el propio Hubble y el espectrógrafo MOSFIRE del Telescopio Keck en Hawaii. Este último ha permitido medir la distancia existente entre la galaxia más lejana y nuestro planeta.

La observación de estas primeras galaxias es una tarea bastante compleja para los investigadores, puesto que su luz, una vez que llega a la Tierra, se ha desplazado hacia el infrarrojo. Este fenómeno obliga a los astrónomos a usar espectrógrafos cada vez más sensibles.

Este es el caso del situado en Hawaii, cuya capacidad permite a los investigadores detectar el desplazamiento al rojo que comentábamos antes, que es proporcional a la distancia que separa a la galaxia más lejana de nuestro planeta Tierra.

La galaxia presenta una alta actividad de formación de estrellas por año La publicación en Nature de este descubrimiento no solo ha confirmado que nos encontremos ante la galaxia más lejana conocida hasta ahora. Además, también se ha observado que la nueva galaxia presenta una elevada tasa de formación de estrellas, situada en 300 veces al año la masa de nuestro Sol.

En comparación con la Vía Láctea, esta tasa resulta muy alta, pues nuestra propia galaxia está caracterizada por formar entre 2 y 3 estrellas por año. Por estos motivos, los científicos han determinado que existen zonas en el Universo con una intensa actividad en cuanto a la formación de estrellas, algo que no había sido corroborado hasta el momento.

Gracias al uso de este telescopio, y la adopción de otros como ALMA o el esperado James Webb, los astrónomos confían en que esta descripción de la galaxia más lejana conocida hasta el momento sea solo el principio de un intenso trabajo por parte de la investigación espacial.