El Centre de Seguretat de la Informació de Catalunya, más conocido como CESICAT, está situado en Reus, a algo más de diez kilómetros de Tarragona. Su creación en 2009, en el segundo mandato del gobierno tripartito, no estuvo exenta de polémica, ya que la actividad del conocido como «CNI catalán» choca directamente con las competencias del Centro Criptológico Nacional.

Pero las tareas del CESICAT, lejos de alejarse de la polémica, parecen enredarse en una extraña polvareda. Hace solo unas horas conocíamos que Anonymous filtraba información relativa a las actividades de control y seguimiento en Twitter de la Generalitat a conocidos activistas sociales y políticos.

La Generalitat destapa su estrategia

Los archivos difundidos por Anonymous podían encontrase en Dropbox hasta hace poco tiempo, sin embargo, la historia de la monitorización en redes sociales por parte del CESICAT ha dado un giro inesperado. La Generalitat de Catalunya, con el objetivo de censurar la difusión de la información por parte de Anonymous, ha reclamado los derechos de autor a Dropbox, en base a la legislación estadounidense.La actividad de la Generalitat presenta un marcado sesgo ideológico

En un primer momento, CESICAT renunció a admitir la autoría de estos archivos dados a conocer por Anonymous. Sin embargo, la denuncia por vulneración de los derechos de propiedad intelectual ante Dropbox ha destapado totalmente su estrategia: efectivamente, son documentos realizados por el «CNI catalán».

Sin duda alguna, parece que las noticias del rastreo de la Generalitat de Catalunya y la del espionaje de la NSA en España suenan a situaciones parecidas, aunque a priori no lo sean. El rastreo de datos público para garantizar la seguridad, no debería chocarnos tanto. ¿Por qué lo hace entonces?

El principal problema de las tareas del CESICAT en su monitorización a activistas sociales y políticos se basa en el tremendo filtro ideológico aplicado.Se podría haber vulnerado la Ley Orgánica de Protección de Datos

En los archivos de Anonymous que todavía pueden localizarse en la red, se observa claramente el seguimiento de conocidas cuentas de Twitter, como @Acampadabcn, o el rastreo de hashtags polémicos, tales como #caixarolada o #12m15m.

¿Se trata entonces de simples tareas de monitorización en pro de la ciberseguridad o estamos ante un caso de de vulneración clara de la Ley Orgánica de Protección de Datos?

Según palabras de Carlos Sánchez Almeida, los datos filtrados por Anonymous, al tener este sesgo ideológico que comentábamos, sí podrían atentar contra la protección de datos. La creación de estos ficheros de marcada tendencia ideológica atacarían directamente el artículo 7.4 de la LOPD:

Quedan prohibidos los ficheros creados con la finalidad exclusiva de almacenar datos de carácter personal que revelen la ideología, afiliación sindical, religión, creencias, origen racial o étnico, o vida sexual.

Estos hechos provocados por la actividad del famoso «CNI catalán» se asemejan a las labores que podría llevar a cabo la «TIA de Mortadelo y Filemón». Y es que la historia, por estrambótica que parezca, es de extrema gravedad, ya que podrían haberse vulnerado algunos de nuestros derechos individuales más básicos.

El seguimiento además no solo estaría dirigido a activistas sociales, sino también a políticos del Parlament o incluso periodistas. Una polémica actividad, destapada por Anonymous, a la que la Generalitat presidida por Artur Mas debería dar respuesta de manera urgente.