La impresión 3D está en pleno auge ya que finalmente la tecnología y sus patentes se han hecho mucho más accesibles para los fabricantes, a tal punto que, en no mucho tiempo, veremos impresoras de este tipo en nuestros hogares dispuestas a dar vida a un nuevo tipo de comercio virtual, donde solo tendremos que comprar un plano, descargarlo y la impresora hará el resto. Adiós a los días de espera por un producto.

Sin embargo, hasta el día de hoy la impresión 3D está relacionada directamente a diferentes tipos de plástico; es lo único que se puede imprimir en estos largos procesos de varias horas para lograr los resultados deseados. Pero el nuevo proyecto que está siendo desarrollado directamente por la agencia espacial europea, la ESA, tiene grandes ambiciones. AMAZE es su nombre, y se trata de una impresora 3D de metales que promete, entre tantas cosas, revolucionar la exploración espacial.

Y es que el mayor problema con el que se ha presentado la comunidad científica de investigación espacial y en general los astronautas, especialmente quienes se encuentran en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) es que al momento de necesitar una pieza o herramienta especial para realizar alguna reparación, tienen que esperar a que la tierra se las envíe en la próxima sonda Soyuz que vaya a visitar esta base espacial.

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La situación no hace más que empeorar cuando se trata de una reparación de emergencia o al correr el riesgo de que la pieza enviada sencillamente no sea de la medida correcta, lo que atrasaría meses la reparación.

La falta de piezas y herramienta es uno de los mayores problemas de la exploración espacialAMAZE, nombre del proyecto cuyas siglas al traducirlas a nuestro idioma quieren decir "fabricación aditiva y eficiente de productos metálicos de alta tecnología sin desperdicio de material", es un proyecto con un coste de unos 260 millones de dólares que dará vida a una impresora 3D de metales, que cuando esté terminada será enviada a la ISS, lo que les permitirá a los astronautas sencillamente imprimir sus piezas y herramientas y poder realizar reparaciones o cambios inmediatos a la base, si así lo necesitasen.

Pero lo más ambicioso del proyecto se encuentra en las posibilidades que ofrece. Por ejemplo, en un futuro no muy lejano cuando la ambición del hombre lo lleve a alejarse aún más en el espacio (como por ejemplo a Marte o de nuevo a la Luna) y establecer una base, AMAZE permitiría obtener partes y piezas metálicas de forma independiente, por lo que el proyecto es de vital importancia para la exploración espacial, y la ESA lo sabe.

Finalmente, AMAZE en un futuro podría imprimir inclusive partes de aviones y vehículos, por lo que es un proyecto increíblemente prometedor e importante no solo para la investigación espacial, sino incluso para la fabricación de partes automotrices, por solo mencionar un ejemplo.

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