Hace unos días conocíamos una impresionante noticia: investigadores del Institute of Molecular Biotechnology de Austria habían sido capaces de crear minicerebros in vitro, un logro espectacular que nos acercaba a realidades de la ciencia-ficción. ¿Podrían construir los científicos un nuevo Frankenstein en el futuro?

Más allá de los parecidos de esta noticia con el protagonista de la novela de Mary Shelley, lo cierto es que los minicerebros in vitro habían capturado la atención de grandes titulares científicos y tertulias radiofónicas. Sin embargo, en la investigación se tiende en ocasiones a exagerar los resultados de los trabajos, por lo que es necesario poner en contexto la noticia y ver si realmente estamos ante un punto de inflexión de la investigación en neurobiología.

Del titular al titulárido

Hace unos días, el equipo de Juergen A. Knoblich y colaboradores publicaba en la prestigiosa revista Nature un trabajo sobre la creación de organoides cerebrales, mediante el uso de cultivos tridimensionales de células madre.

Su artículo no podía empezar de manera más esclarecedora:

The complexity of the human brain has made it difficult to study many brain disorders in model organisms, highlighting the need for an in vitro model of human brain development.

Los científicos austriacos buscaban modelizar de algún modo el comportamiento del cerebro humano. Sin embargo, dada la complejidad de este órgano, habían optado por crear cultivos que se asemejeran de alguna manera a su estructura, sin que su trabajo supusiera por ello la creación de minicerebros in vitro.

¿Dónde está entonces el error? La propia oficina de prensa del centro de investigación habla en la nota de prensa de cerebros bajo demanda, un error descomunal, impropio de una institución científica. Sin embargo, parece que nos estamos habituando cada vez más a titulares sensacionalistas, que optan por la vía del titulárido y no por la realidad.Es exagerado decir que se contará con "cerebros bajo demanda" en el futuro

El error fue luego reproducido en otros medios de gran importancia, como en el caso de la BBC, que habló de cerebros humanos miniaturizados. Y es que la frontera entre divulgar la ciencia (haciéndola accesible), y ofrecer titulares vendehumos, es muy difusa. Tanto que no es la primera vez que se "descubre una cura contra el cáncer" o se "encuentra un tratamiento contra el Alzhéimer", por poner solo dos ejemplos tristemente habituales.

Por estos motivos, cuando se escucha o lee una noticia científica es importante tomar una actitud crítica que nos haga replantearnos si los resultados científicos no tratan de vender un proyecto de investigación, o copar un titular en un determinado periódico.

¿Se construyeron minicerebros in vitro?

Como hemos anticipado antes, la noticia científica no era del todo cierta. En ningún caso se habían conseguido fabricar minicerebros in vitro, o lo que es peor, "cerebros bajo demanda", como decía la oficina de prensa del centro. Sin embargo, la exageración en el titular no quitaba que se hubiera realizado un avance científico incuestionable.

El trabajo de los investigadores austriacos se basaba en el uso de células madre embrionarias, una herramienta indispensable en cualquier investigación en biología y medicina en la actualidad. Estas células eran luego estimuladas para que se diferenciaran a células nerviosas, de forma que pasaban a conformar cuerpos embrioides, para luego dar lugar a tejido tridimensional cerebral.Las células madre vuelven a demostrar su potencial

Los cultivos conseguidos mimetizaban en ciertas zonas regiones del órgano humano más complejo, al recordar a áreas como el córtex cerebral, la retina o las meninges. Sin embargo, esto no significaba que se hubieran creado per se minicerebros in vitro.

La ventaja de este trabajo supone, sin duda, un gran avance para la propia investigación, ya que se pueden plantear cuestiones tan interesantes como el estudio del desarrollo del cerebro o incluso se puede contar con modelos para estudiar diversas enfermedades neurodegenerativas.

¿Es pionero este trabajo?

Sin duda, la investigación austriaca es un paso importante en neurociencia. A pesar de ello, la ciencia avanza con contribuciones de múltiples grupos, y los esfuerzos por realizar cultivos tridimensionales de este tipo son variados. En 2010, se publicaba un trabajo sobre cultivos celulares que bien podrían servir en neurociencia, sin que esto llegara a suponer un avance tal como el planteado por los austriacos.

Y es que cada vez son más las apuestas por realizar la modelización de órganos a partir de células madre. Como os contamos también hace tiempo, otro trabajo publicado en Nature apuntaba a la fabricación de yemas de hígado mediante células madre de tipo iPS.

Cada vez son mayores los esfuerzos por fabricar órganos a partir de células madre En otras palabras, las células madre presentan una esperanza real en medicina regenerativa, aunque aún no sea posible regenerar órganos completos, y mucho menos el cerebro, que quizás sea el más complejo de todos.

Como comentábamos antes, el trabajo de los científicos austriacos era muy importante, y quizás en un futuro no demasiado lejano sí sea posible fabricar órganos a demanda en un laboratorio.

A pesar de ello, en la actualidad esta idea no es posible, y los titulares más relacionados con Frankenstein harían bien en rebajar las altas expectativas que podemos llegar a crear entre el gran público. Como diría el poeta Thomas Macaualay, "la ciencia avanza a pasos, no a saltos", por lo que no podemos más que felicitarnos de que la investigación siga avanzando. El reciente trabajo sobre organoides cerebrales, que no minicerebros in vitro, es una prueba más de ello.

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