A finales de los 90, cuando EA aprovechaba la campaña navideña más que el inicio de la temporada para sacar su título anual de la saga FIFA, cayó en mis manos el FIFA 98. No era más que un niño, no había jugado a prácticamente nada más en mi vida, y todo lo que importaba del juego era poder echarle horas sin que dejara de resultarme divertido. Con la perspectiva que da el tiempo, me incliné por aquel FIFA como el mejor de la historia en mi recopilatorio-homenaje a la saga. El que más marcó, el que más revolucionario nos pareció. Muchos años después tenemos con nosotros al FIFA 14, el título en el que se esconde el vigésimo aniversario de la saga.Lo primero que vemos al iniciar FIFA 14 por primera vez, antes de ponernos las espinilleras y las botas para nuestro primer partida, es la interfaz del juego. Ha mejorado notablemente respecto a la de FIFA 13, ahora se divide en paneles y cada uno incluye recuadros con cada opción o modalidad, los cuales recuerdan mucho a la interfaz de Microsoft en Windows 8, Windows Phone 8 o Xbox 360, plataforma donde he jugado a FIFA 14. Mejora mucho el tedioso sistema de hace un año, aparte de que es mucho más visual: el contenido llena la pantalla, no queda limitado a una barra inferior.

Los modos de juego son los mismos que los de FIFA 13. De hecho, podríamos decir que FIFA 14 por completo es una mera revisión de FIFA 13, que llega para pulir sus detalles y eliminar algunas imperfecciones. Esto se refleja perfectamente en la jugabilidad. No hay grandes variaciones respecto a la que ya conocíamos, sino una pequeña iteración en algunos aspectos. Por ejemplo, los quiebros, que ahora son más naturales gracias a que pueden hacerse en cualquier dirección. Hasta FIFA 13 sólo podían hacerse de un octavo de giro de joystick, es decir, 22,5º.

Además, se continúa la tendencia de 'democratizar' el juego: cada vez se nota menos en algunos aspectos qué jugador conduce el balón. Atrás quedó la época en que correr con Ronaldo, Robben o Messi implicaba llevar un imán en las botas para que el balón no se despegara. Será frustrante para los novatos, pero añade valor al juego. La consecuencia la notamos en unos pocos partidos: tenemos la sensación de estar obligados a tener un mayor rigor táctico, a elaborar más las jugadas, a jugar de forma colectiva. Pase, pase, pase, pase, hasta estar seguros de poder penetrar la defensa rival. Las entradas manuales que vimos nacer hace dos años son igualmente un valor añadido al juego, y parte del factor diferenciador que ha relegado a PES a lo que es hoy en día. Ahora FIFA ha añadido un factor que personalmente celebro, y se ajusta más a la realidad (salvo en el caso de jugadores-cono, y no estoy pensando en ningún 17 madridista): la segunda entrada. Si pensamos en los simuladores futbolísticos que hemos jugado desde siempre, caeremos en que hacer una entrada implicaba quedarse en el suelo por segundos, y si salía mal, perder la pista del jugador rival de forma irremediable. Ahora podemos ejecutar una segunda entrada levantándose rápidamente. Un gesto a la desesperada para frenar el ataque del adversario, mucho mejor que quedarse en el suelo viendo cómo el delantero avanza hacia portería.

Ese delantero que ahora por cierto es más inteligente y parece haber comprendido esta nueva filosofía de juego en FIFA 14 de juego colectivo, donde es bien complicado ganar limitándose a aguantar el tipo esperando a que las estrellas del equipo reciban el balón para hacer una gol maradoniano como el de Méixco'86. Por decirlo de alguna forma, si antes estábamos habituados a que muchos atacantes se parecieran a Ronaldinho, ahora se parecerán más a Kluivert (salvando las distancias), jugando casi siempre de espaldas a la portería, aguantando con el cuerpo a su marcador, combinando con los centrocampistas y creando más ocasiones mediante pases al hueco.

Si la jugabilidad de FIFA 13 era buena, FIFA 14 la culmina de forma brillanteLa jugabilidad en general representa una mejora menor (aunque importante) de lo visto hasta ahora. Y aunque este es un análisis de FIFA 14 sin voluntad de caer en comparaciones con PES 2014, tras haber jugado ambos puedo afirmar que las diferencias que vimos hace un año se agravan en esta ocasión. Algo no va bien en Konami, quien ha dejado su título tan estancado que EA le va sacando cada vez más ventaja y hace que el debate que podía haber antes no tenga ningún sentido ahora. Si a ello le sumamos detalles como el de las licencias, Konami debería replantearse seriamente lo que está haciendo con PES. No es novedad que FIFA significa la globalidad en cuanto a equipos, jugadores y ligas. Desde hace unos años, también con las segundas divisiones. Desde FIFA 14, con las ligas chilena y argentina. Una buena noticia para los latinoamericanos, pero concretamente la liga argentina para cualquiera: pocas ligas se viven con tanta intensidad como la argentina, y quizás ninguna otra en América Latina exporte su entusiasmo a Europa de la misma forma.

Volviendo a la jugabilidad, esta vez en cuanto a modos, dominan los modos Carrera, aparte del Football Ultimate Team y del Online, que veremos más adelante. El modo Carrera puede manejarse como Mánager o como Jugador, nada nuevo. En el modo Mánager tenemos un control casi absoluto del club, y a falta de opciones realmente profundas, tenemos el modo perfecto para quien quiera perder horas en unas pocas jornadas gracias a controlar y revisar cada detalle del equipo y del club. Traspasos, formación, estrategia, responder las peticiones de los jugadores, hablar con la prensa, otorgar status oficiales a los jugadores, enviar ojeadores a todas partes del mundo, descubrir jóvenes (y baratos) talentos que incorporar a nuestro equipo, gestionar los planes de entrenamiento… Incluso, por fin, elegir los dorsales de nuestro equipo, algo que los amantes de los detalles extrañábamos mucho. Lo más duro como Mánager es fichar. Por jugadores de clase mundial nos harán contraofertas muy excesivas. Lo malo, que los que hayan fichado durante el verano de 2013 (Falcao, Llorente, Neymar, Isco, etc) serán completamente imposibles de fichar durante la primera temporada. Lo mismo aplica a los fichajes veraniegos de años posteriores. Tenemos para como mínimo tres años de carrera sin que la diversión dependa de lo que nos motive nuestra carrera particular.

Y luego está la carrera como jugador, donde podemos elegir un jugador real para comenzar su carrera desde los 17 años, o crear nuestro propio jugador, que puede tener nuestro propio nombre, aspecto físico, cara (a través de una fotografía subida a los servidores de EA y adaptada), etc. Y a partir de ahí, crecer como futbolista y fichar por cada vez mejores clubs, o permanecer en el equipo de nuestra vida, sintiéndonos los Le Tissier del siglo XXI (o un Carles Puyol, si apuntamos más alto) y convirtiéndonos en todo un One club man. Aunque es complicado, es divertido cambiar de equipo y de liga.El modo Ultimate Team se ha convertido en un enorme y lucrativo negocio para EA, como ya es sabido por todos. Como buen negocio basado en los micropagos, es un free-to-play que ha conquistado a un número salvaje de usuarios en todo el mundo que buscan mejorar su equipo a base de compras que apoyen sus logros en el juego. Equipo que como ya vimos en la pasada edición, dependerá no sólo de los talentos individuales de los jugadores, sino del agregado como colectivo en base a la química que tengan. Dicho en otras palabras, funcionará mejor un equipo de buenos jugadores de entre 80 y 85 de media que tengan vínculos entre sí (nacionalidad, liga, o equipo) que un equipo de estrellas que no compartan ninguna de las características anteriores. Con esa idea en la cabeza podemos avanzar en Ultimate Team abriendo sobres de cromos que nos evocarán a la infancia cuando los abríamos de verdad. El resto, una modalidad que ha conseguido atrapar a muchísimos usuarios y que incluye más detalles de los que un modo así podría hacernos pensar.

Más sobre el juego: los estadios. Nada más y nada menos que 62, de todas partes de todo el mundo. Los que estamos más acostumbrados a ver, en directo o por televisión, están perfectamente representados. El estilo del Camp Nou o del Santiago Bernábeu, o algunos un poco más facilones, como el Signal Iduna Park y sus torres de suspensión amarillas. O incluso podemos intuir el estilo británico en la arquitectura de sus estadios: están muy logrados. Luego están los comentarios. EA, muchas gracias por el esfuerzo, pero algo sigue fallando, sigue chirríando, muchos años después. Manolo Lama y Paco González no son mis narradores favoritos, y gustos personales al margen, no lo hacen demasiado bien. Es complicadísimo llevar la naturalidad y espontaneidad de un partido en directo a comentarios enlatados en los que los narradores llevarían a saber cuántas horas seguidas leyendo el guión.

Pero da la impresión de que el resultado es mejorable. Desde contar las mismas anécdotas dos veces en un minuto hasta desfases temporales respecto al juego, o coletillas y frases que se repiten sobremanera. Si el año pasado nos cansamos de oír "Agüero con el cuero", este año toca escuchar "Cani con el esférico", por ejemplo. Y así con mil pequeños detalles más que acaban propiciando que escuchar los comentarios sea más tedioso que ameno. Insisto, comprendo en que es un gran esfuerzo de EA y es bien complejo obtener resultados satisfactorios de un sistema de comentarios de fútbol, pero así, no. Menos aún con un Antoñito Ruiz a pie de campo con comentarios sobre lesiones y sustituciones puestos con calzador. Desvía la atención.

Más sobre el apartado de sonido: los cánticos y sonido ambiente sí están bien logrados, y son fácilmente reconocibles. Si tiramos de YouTube podremos identificar los de equipos extranjeros cuyos cánticos no conozcamos. Y lo realmente bueno, la banda sonora: espectacular. La tenemos disponible como lista de Spotify, y está realmente bien traída. Una de las claves es que es bastante extensa y apenas encontramos canciones temporales. Un botón de esto último fue PES 2013, que nos torturó al reproducir "Ai se eu te pego" cada vez que iniciábamos el juego.

Sobre el apartado gráfico: sin ser excepcionalmente brillante, saca un notable alto. Ha mejorado la representación de las caras de los jugadores para ponerse a la altura de PES, que le ganaba la partida durante bastante tiempo. Y lo mejor, que no sólo aplica a jugadores de clase mundial, sino también a 'obreros' y jugadores de clase media o de equipos de segunda línea. Hay excepciones y sería una locura decir que todos los jugadores de las grandes ligas están representados con exactitud, pero se nota el esfuerzo de EA en mejorar en este apartado. Las equipaciones también están logradas, pero sigue sin superar a PES en realismo, sobre todo si vemos los nombres y dorsales. Han mejorado respecto a los de hace unos años, que en FIFA eran lamentables, pero todavía no superan a PES, cuyo sistema los hace más reales.

Conclusión

Esta es una parte de la esencia del juego, pero hay más, mucho más, que sólo se entiende con horas y horas de juego. FIFA 14, como buen FIFA post-2009, es un homenaje al fútbol. Con alguna carencia, con aspectos mejorables, pero es el rey de los simuladores futbolísticos y tiene pinta de aguantar el trono unas cuantas entregas más. Para muchos, es el juego que nos hizo soñar desde que éramos niños y que continúa sublimándose. Que tuvo caídas, como el terrible FIFA 2000 o la mediocridad cronificada de 2005 a 2009. Pero luego resurgió, y llega a la entrega de 2013-2014 con una fuerza arrolladora. Pro Evolution Soccer se queda sin argumentos ante un juego así. Si te gusta el fútbol, te encantará FIFA 14.

Pros

  • La jugabilidad, ya buena en la edición anterior, se mejora más todavía.
  • Varias mejoras en el apartado gráfico.
  • La variedad de modos de juego alargará la diversión.

Contras

  • Los comentarios son demasiado mejorables.
  • La interfaz tiene sinsentidos, como elegir el idioma cada vez que iniciamos el juego.
  • La interfaz ha mejorado, pero podría simplificarse un poco más.