Nos encontramos viviendo la revolución de los wearable gadgets. Así es, todos aquellos dispositivos que podemos usar como prendas en nuestro cuerpo están, ahora, en boca de todos y se han convertido en el prototipo en el que muchas empresas piensan. Y no es que los wearable gadgets no hayan existido antes o no hubiera alguien que ya pensaba en desarrollar este tipo de tecnología; el problema fue que hace unos años era difícil lograr conjuntar diversas innovaciones que permitieran la existencia de estos gadgets. Pero, ¿qué podemos esperar de los wearable gadgets? ¿Será que sustituirán a nuestros gadgets comunes?

El objetivo de los wearable gadgets es medir nuestra interacción con el mundo y llevar un registro de ella. En pocas palabras, un dispositivo de este tipo debe dejarnos vivir nuestra vida de la manera más fácil y placentera sin intervenir demasiado. Cosa que los hace diferentes a los gadgets comunes, ya que éstos suelen llevar el ritmo de nuestras vidas, en lugar de ser un complemento a ellas.

Sin embargo, pocos wearable gadgets han logrado el cometido, ya que aún dependen de un smartphone o una tableta para medir su uso y funcionamiento. Algunos se conectan a través de un dispositivo a la nube y otros, simplemente, los usan para procesar información. El punto es que, bajo la premisa anterior, un wearable gadget debería ser capaz de funcionar por si mismo. Por tal razón, podemos eliminar a todas las aplicaciones y gadgets que miden el desempeño del ser humano cuando hace ejercicio, por ejemplo.

En los últimos años la tecnología ha avanzado a un ritmo impresionante. Las mejoras en los diferentes sensores han generado que existan dispositivos que podamos usar de manera imperceptible, logrando que olvidemos hasta que los llevamos puestos. Los inventores o desarrolladores, están trabajando todos los días para que los sensores sean más precisos, pequeños y con larga vida en sus baterías. La meta es crear las mejores experiencias de usuario. El fin, en resumidas cuentas, es medir. Interactuar con el mundo, las diferentes tecnologías y medir el nivel de interacción.

Otro de los factores importantes que caracteriza a un wearable gadget es su habilidad para conectarse a la web, la nube o las redes sociales. Ojo: sin necesitar otro dispositivo que se lo permita. Esto puede tornarse un poco complicado para este tipo de dispositivos, ya que es difícil esconder los componentes necesarios en un pedazo de tecnología que sea imperceptible a los ojos humanos. Todo esto con el objetivo que comentaba al inicio, interactuar con el mundo desde el cuerpo humano. Esto le da ventaja, por ejemplo, a Google Glass y los — ya famosos — relojes inteligentes.

Ya en este punto, estos últimos podrían ser los wearable gadgets por excelencia. Y es que son los únicos que cumplen con las características generales en cuanto a tecnología y funcionalidad. Lo único que nos queda esperar es la aceptación de los usuarios o que lleguemos a un punto en el que nos inserten un chip en la piel y podamos llevar a cabo todas las funciones anteriores. Un mundo en el que el ser humano se convierta en el mismo gadget. Y tú, ¿qué wearable gadget perferirías?