Con la impotencia de quien lo fue todo y en poco tiempo quedó en nada, HTC está en serios problemas. No es ninguna novedad, la compañía taiwanesa encadena varios trimestres seguidos con tendencia negativa, sus resultados económicos son decepcionantes y lo que es peor, no da muestras de mejora. Ni siquiera con el todopoderoso HTC One, que a mi juicio es el mejor smartphone que hay ahora mismo en el mercado. Pero esta vez parece que la crisis de HTC va en serio: antes de 2014 entrará en pérdidas. Ya expliqué sus cuatro claves, que se resumen en un marketing asimétrico respecto a la calidad de sus terminales, la carencia de productos que cubran las gamas baja y media, una alianza con Facebook que resultó un fracaso, y la ausencia de más players con los que pueda asociarse. Con mejor resultado, claro. Vistos los problemas, ¿hay soluciones para HTC? Ahí van cuatro posibilidades.

1. Windows Phone no es una solución viable

Y no por el sistema operativo móvil de Microsoft en sí mismo. Windows Phone 8 me parece lo más innovador que ha traído la industria móvil en mucho tiempo, y además con un diseño y una arquitectura bastante buenos. Pero ahora mismo está lejos de ser una solución. Por un lado, por su ritmo lento, lentísimo, que ya ha provocado las primeras quejas en público vía Bryan Biniak, ejecutivo de Nokia. La ecuación es simple: un sistema operativo móvil en 2013 no puede permitirse dejar pasar dos años entre actualizaciones mayores. Y menos uno que pretende aumentar su cuota y afianzarse a medio plazo en el tercer puesto. La competencia es demasiado agresiva.

Soluciones para HTC - Soluciones para HTC - Soluciones para HTC

Por el otro lado, es una plataforma acaparada por Nokia. Y Samsung con Android nos ha enseñado lo que ocurre en estos casos. De hecho, HTC es una víctima de este casi-monopolio. Pretender actuar igual respecto a Nokia y Windows Phone sería dispararse en el pie y demostrar no haber aprendido lo que cruelmente enseñó Samsung. HTC consiguió buenos dispositivos como el 8X y el 8S, pero si los números no salen, quizás continuar insistiendo por ahí sea perder tiempo y recursos.

2. Firefox OS

Ahora mismo, la gama baja de Firefox OS es una apuesta segura. Puede gustarnos más o menos la propuesta de Mozilla, pero cuenta con un apoyo de las operadoras demasiado importante como para creer que fallará. En países donde el mercado de los smartphones está más avanzado, por su fácil venta a quien nunca ha tenido un smartphone o a quien los ha tenido de gama baja y no quiere o necesita pasar de ahí. Para una Telefónica, China Unicom, T-Mobile o Telecom Italia es muy fácil jugar con un 'niño mimado' para posicionarle mejor ante el usuario.

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Aliarse con Firefox OS supone una ventaja en países emergentesDesde poder permitirse ponerle un precio escandalosamente bajo, como lo visto hasta ahora con el ZTE Open y sus 69 euros, hasta directamente recomendarlo por encima de otras opciones. A las operadoras (o al menos a algunas de ellas) les interesa volver a tener el control de varias fases de las telecomunicaciones, y un sistema operativo libre y basado en la web como Firefox OS es una oportunidad de oro. Lo dejó claro César Alierta, presidente de Telefónica, en su discurso del MWC 2013.

Por otro lado, Firefox OS tiene todos los números de ser la opción escogida (o al menos, tener un alto grado de relevancia) en mercados emergentes. Ya hemos visto varios países en los que el primer contacto con la red se realiza desde un smartphone asequible, no desde un PC con un coste muy superior. Justo al revés de lo visto en países desarrollados (o supuestamente desarrollados, como España). Firefox OS no pide una tarjeta de crédito en primer lugar para poder descargar aplicaciones, es el intento de democratizar el mercado de los smartphones y no relegarlo a, nuevamente, países desarrollados. Y ahí podría entrar HTC y el espectacular diseño de sus terminales, además de tener una presencia como marca mucho mayor que ZTE, Alcatel y compañía. Convencería mucho más fácilmente al usuario.

3. Gama completa, estilo Lumia

Parte del auge de Nokia es contar con una gama que abarque a todo el públicoNokia puede presumir de un hardware de primera división, pero mejor aún que eso es echar un ojo a la gama completa de Lumia. Desde el 520, terminal básico que es lo mejor que podemos encontrar en la gama baja, hasta el recién lanzado 1020, que a falta de probar su funcionamiento real, llega para aleccionar al resto sobre cómo se monta una buena cámara en un smartphone.

Entre medias, el 625, también recién lanzado que básicamente es un terminal de 4,7 pulgadas y LTE por poco más de 200 euros. Podemos discutir si su resolución es irrisoria para su tamaño, pero eso no le importa al target al que va dirigido. También está el 720, que me parece a su vez el mejor gama media del mercado. Desde los 150 dólares hasta los más de 700 que costará el 1020, Nokia tiene una gama completa, con un terminal para cada segmento, pero de mucha calidad. HTC no, y sería genial que la tuviese. Y si Nokia cuenta con los Asha, HTC podría tener otra gama diferenciada por debajo para Firefox OS, como comentaba antes.

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Una colección de buenos productos para todos, y no sólo para quien está dispuesto a gastar 700 dólares, seguramente sea un buena idea. HTC tiene suficiente pegada como para convencer con sus gama baja. Los modelos básicos de Samsung, Huawei, LG y compañía son mediocres. Funcionan mal, tienen malos componentes, son frustrantes. Ahí podría entrar HTC si entiende que gama baja no tiene por qué significar mediocre, sino prestaciones contenidas. El mejor espejo en el que se puede mirar es Nokia, quien lo comprendió perfectamente y poco se le puede reprochar en cuanto a hardware. Además, la diferencia entre los márgenes de beneficio de los gama baja a los gama alta apenas varía, como conocimos recientemente.

4. Volver a cuidar al usuario

Volver a dejar colgados a los usuarios, nunca másEn 2011, por mi trabajo, tuve que ver a varios usuarios pedir terminales con una sola condición: que no fuera HTC, que "con las actualizaciones le dejaron tirado". Así fue el desencanto de muchos con una marca que parecía poderosa con terminales como el Desire o el Desire HD, que realmente estaban entre lo mejor de Android, pero que se olvidaba del usuario. Su política de actualizaciones conllevó consecuencias que llegan hasta hoy. De la misma forma que en hostelería enseñan que una persona que entra por la puerta no es un cliente, sino un potencial cliente, HTC debería aprender que si no cuida a sus usuarios corre el riesgo de que se vayan para no volver.