Esta es la típica noticia que te hace sentir mucho más viejo. Hace 20 años por estas fechas los Power Rangers comenzaban a llenar las pantallas de explosiones y peleas con monstruos de todo tipo. Lo que más llamaba la atención eran sus transformaciones, las cuales venían precedidas de coreografías pintorescas y frases del tipo: "¡a metamorfosearse!". Recordemos que es una serie televisiva que lleva casi casi 800 episodios.

La serie se llevó a cabo gracias al productor televisivo Haim Saban, quien vio en una feria japonesa unos personajes llamados Super Sentai, sobre los cuales se aplicó un "filtro americano" y de ahí nacieron las primeras temporadas de la saga Mighty Morphin Power Rangers. La serie ha tenido muchos altibajos, pero sorprende como en la actualidad está experimentando una ola de popularidad que no tenía desde la década de los años '90.

Power Rangers

Ahora me llama la atención los prejuicios que aportaban los trajesSeis jóvenes, disfrazados con trajes de seis colores distintos tenían una única misión: enfrentarse a Rita, la bruja malvada, y a los monstruos que amenazan la Tierra. Cuando era pequeño no había reparado en el detalle, pero ahora me llama la atención los prejuicios que aportaban los trajes. El power ranger amarillo era una chica china, del rosa se encargaba una chica americana y (el más grave de todos) el power ranger negro lo interpretaba, cómo no, un chico negro. Puede parecer algo sin importancia, pero creo que los creadores de contenido para los niños deben evitar llenar sus cerebros de prejuicios sociales.

Los gestos que hacían los personajes eran lo que más me hacía reír. Al llevar todos una máscara, necesitaban añadir más dramatismo a la escena y lo conseguían moviéndose como si tuvieran espasmos corporales. La serie combinaba escenas claramente japonesas tipo Godzilla (monstruo amenzada la ciudad) con otras más americanizadas, con un ambiente más acorde con las series adolescentes de la época. Hay que reconocer que la banda sonora era muy pegadiza, “Go, go Power Rangers”.

A todos los niños nos fascinaba la idea de transformarnos en un superhéroe, esa era la clave de la serie. Con frases del tipo "¡a metamorfosearse!" en España, o "¡mórfosis amigos! / ¡inicar mórfosis!" en Latinoamérica, los personajes se convertían en los héroes de colores que todos conocemos. Transformándose adquieren el traje protector y el famoso casco, además de fuerza y resistencia sobrehumanas. Cada Power Ranger tiene acceso a diferentes armas y a un vehículo gigante llamado "zord", que combinados entre sí creaban el Megazord, una especie de robot ninja gigantesco hecho de diferentes robots animales. Un concepto que, ahora viéndolo escrito, me parece una de las cosas mas raras que he visto en mi vida.

Zordon era una especie de mentor con apariencia de Kim DotcomNo querría dejar de lado los personajes secundarios, hay dos especialmente muy buenos. Los "masillas" o "patrulleros" (personalmente me quedo con "masillas") eran, básicamente, unos soldados enemigos vestidos completamente con un traje gris que le cubre todo el cuerpo. Se caracterizaban por su poca resistencia y morir con unos gestos espasmódicos característicos de la serie. El otro personaje secundario era Zordon, una especie de mentor con apariencia de Kim Dotcom, que desde una pantalla les decía a los Power Rangers cuales eran las misiones que tenían que cumplir.

De aquella, los niños nos divertíamos más con los juguetes que en la actualidad. Power Rangers era una fuente inagotable de figuras que tuvieron un grandísimo éxito de ventas. Según la revista Fortune, la serie generó en 1995 cerca de 1.000 millones de dólares en ingresos gracias la venta de disfraces y juguetes. Recuerdo lo increíble que era la reproducción del Megazord, un muñeco que podía tener más de 50 centímetros de altura. La franquicia produjo una serie innumerable de productos, existiendo videojuegos para diferentes plataformas.

En Japón este tipo de series eran un éxito , siendo un género con decenas de producciones muy parecidas. Cuando surgió la idea de lanzarlo en Estados Unidos las mayores cadenas ignoraron la propuesta. La Fox, que estaba en pleno crecimiento, decidió realizarla como parte de sus grandes planes para la programación infantil. Al principio, todo el mundo afirmaba que sería un desastre. Los doblajes eran muy malos, el guión muy básico y los efectos especiales parecían totalmente incontrolados. Y a los niños nos encantaba.