Los delfines son una curiosa clase de animales que a mí personalmente me asombran. Son mamíferos, del orden de los cetáceos, y están considerados como una de las especies más inteligentes del planeta.

Su diversidad, (en realidad existen unas 40 especies de delfines), hace de estos animales una curiosidad permanente para la ciencia. De hecho, en zoología se han observado desde ejemplares de 120 centímetros y 40 Kg de peso a especies de casi 10 metros y 10 toneladas. Asombroso, ¿no es cierto?

Esta diversidad, unida a su extraña y enigmática belleza, hace de estos animales un buen objeto de estudio para la investigación. Pero además su comportamiento social llama la atención de científicos y no tan científicos, que escuchan (también con asombro) la diversidad de sonidos que emiten estos mamíferos. De hecho, hace unos meses os hablábamos de cómo los delfines llamaban a sus congéneres a través de silbidos específicos. En otras palabras, eran capaces de comunicarse unos con otros llamándose por su nombre.

Otro de los aspectos curiosos de estos animales reside en la propia memoria de los delfines. Una capacidad de recordar cosas que ha sido analizada en un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society of London B, y que ha demostrado que la memoria de los delfines es muy superior a la de otros animales.

Hasta ahora, la ciencia había conseguido observar la conocida como memoria social en algunas especies como el macaco japonés, la mona de Campbell, los córvidos o las hienas. Sin embargo, esta capacidad se veía solo a corto plazo (en períodos siempre inferiores a un año).

La nueva investigación, liderada por Jason N. Bruck, ha estudiado la memoria de los delfines en una especie determinada, Tursiops truncatus. La importancia de este estudio se basa en que arroja un poco de luz sobre el comportamiento social de esta especie. Y es que recordar nos hace ser capaces de interaccionar con otros individuos y ambientes. Ahora parece que esta capacidad no solo es exclusiva de los seres humanos.

La memoria de los delfines se basa en recordar una señal o silbido acústico característico, que les sirve de lenguaje entre los diferentes individuos. En este estudio, los científicos expusieron individualmente a los delfines a grabaciones de sonidos de animales con los que hubieran coincidido en el pasado o que, por contra, no conocieran. Según los resultados, la memoria de los delfines les hacía recordar y reconocer a otros individuos, aunque llevaran mucho tiempo sin verse.

En el trabajo de investigación participaron 43 delfines de varios acuarios y zoológicos de los Estados Unidos. Los sonidos usados no solo fueron los correspondientes a las grabaciones, sino que también se utilizaron registros conservados en la Woods Hole Oceanographic Institution. Según el autor del estudio, podría ser posible que la memoria de los delfines en cautividad fuera mayor que la de aquellos animales que vivieran libres, pero, de todas formas, los resultados son sin duda una buena curiosidad sobre el mundo animal.

¿Tendrán capacidad de memoria otras especies animales? O por contra, ¿es esta habilidad cerebral casi exclusiva de los seres humanos? Cuestiones curiosas que la ciencia se encargará de responder en los próximos años. Los delfines han iniciado el camino para entender un poco más la memoria social del reino animal.