Una vez que se ha probado el HTC One, casi todos los smartphones Android parecen poca cosa. Por lo tanto, un análisis de HTC One Mini podría ser muy duro, ya que es la versión reducida de este teléfono. Pero HTC ha conseguido darle personalidad propia y en lugar de una imitación barata parece un dispositivo inspirado en la gama, pero novedoso.HTC One Mini es la versión ‘reducida’ del mejor teléfono Android del momento, HTC One. Como ocurre en estos casos, se rebajan las especificaciones y el precio, pero se mantienen la línea de diseño y las características propias de la gama. En general, supone una buena forma de acercar los teléfonos de gama más alta a una gama media en la que probablemente haya más público, pero los recortes hacen imposible replicar todas las características del dispositivo. Como veremos en este análisis de HTC One Mini, no importa.

El teléfono parte con la enorme desventaja de que las comparaciones son odiosas. Es como el hermano pequeño que nunca conseguirá superar los logros del hermano mayor. Ante esta situación tiene dos opciones: tratar de imitarle y fracasar o ser él mismo y ver qué consigue. Como veremos en este análisis de HTC One Mini, optó por la segunda opción. Y le fue bien.

De hecho, se podría considerar el primer ‘mini’ que hace honor al teléfono que minimiza y que no se limita a tratar de aprovecharse de su fama. No es un dispositivo malo con el nombre de uno bueno; no es el Jurassic Park 2 de Jurassic Park. Pero tampoco es una copia exacta de menor tamaño.

Sin embargo, tampoco se puede decir que su precio sea ‘mínimo’. 499 euros es un precio muy alto. Esto no quiere decir que el HTC One Mini no los valga, pero es difícil posicionarse como un terminal de gama media a partir de cierta cantidad. En mi opinión, la marca está en los 449 de Huawei Ascend P6 (que, de hecho, es un rival muy serio). Los 299 de Nexus 4 son insuperables y, además, hacen que nos alejemos de los materiales nobles. Vale lo que cuesta, pero es caro.

Pantalla

La pantalla es el ejemplo paradigmático de lo que vamos a encontrar durante todo este análisis de HTC One Mini. Es buena —de las mejores entre la gama media—, pero se queda muy lejos de la del HTC One original. Pero, claro, se queda muy lejos de la mejor pantalla del mercado. Una densidad de 341 ppp es sorprendente; una de 468 es insuperable.

De todos modos, lo que verá el usuario medio es una pantalla muy buena que tiene ciertos problemas (aunque pequeños) en condiciones de mucha luminosidad. En espacios menos iluminados es agradable de ver, pero resulta algo más incómodo utilizar el teléfono. No me gusta Blinkfeed, porque no lo encuentro útil (más adelante volveremos sobre ello), pero no puedo negar que el aspecto es sorprendente. Lo que se ve es bonito y parte de la culpa la tiene la pantalla.

El tamaño, 4,3 pulgadas, también está dentro de lo recomendable. Realmente ya no se puede decir que cada gama tenga unos tamaños más o menos definidos, ya que el mercado está completamente saturado de dispositivos. Sea como fuere, las 4,3 pulgadas del Mini son más que suficientes. Si alguien necesita más, tiene muchas opciones; si necesita menos, lo va a pasar mal de aquí a unos años.

La respuesta también es buena. Parece que HTC ha puesto bastante cuidado en la fabricación del panel, porque consigue que parezca que tocamos directamente los iconos. Además, su Gorilla Glass hace que no tengamos que preocuparnos mucho por los golpes. En este sentido, los problemas vienen por la parte trasera del teléfono, que se puede rayar con mucha más facilidad.

Diseño y acabados

No consigo entender por qué HTC ha decidido tirar por la borda el mejor diseño del mercado para incluir una banda de plástico gomoso alrededor del dispositivo. Sin duda, ha sido un cambio obligado por lo diferente del diseño, pero no deja de ser una auténtica lástima. De todos modos, es fácil acostumbrarse a ella y pronto pasa a ser un elemento más. HTC One Mini no es tan bonito como HTC One, pero tiene estilo. No es la chica guapa que es nombrada reina del baile, pero sí su amiga más discreta de la que estás enamorado en secreto.

Tampoco hay que olvidar que el aluminio está presente en todo el dispositivo. En otros casos está relegado al recubrimiento lateral. Y algunos de esos casos son la gama más alta, como el Galaxy S4 de Samsung. Aquí la sensación es la de sostener un teléfono caro o lujoso. Y, al menos, HTC ha tenido la decencia de escoger un buen plástico en lugar de algo cutre.

También ha habido otros pequeños cambios en el cuerpo del dispositivo. Los botones laterales, por ejemplo, están separados y el superior sobresale un poco más. En general, esto hace que sea mucho más práctico y que la respuesta sea mejor. Además, el tamaño más reducido del teléfono hace que sea mucho más sencillo de utilizar con una sola mano, tanto para zurdos como para diestros.

Una vez más, tenemos que recurrir a la analogía del hermano mayor en este análisis de HTC One Mini. El primer hijo es grande, corpulento y sorprendentemente bello. El pequeño no tiene los músculos de su hermano, pero si no se le compara con él, también es guapo. Y tal vez no sea justo hacerlo, pero es inevitable. Si no existiese HTC One, no existiría Mini.

Mientras, la competencia mira para otro lado. Salvo honrosas excepciones (de nuevo, Ascend P6), pocos dispositivos pueden competir con el diseño de HTC One Mini. Sus propuestas no son necesariamente malas, pero la de HTC es sencillamente mejor. Han puesto el listón muy alto.

Cámara

Ultrapíxeles. Para bien o para mal, es la palabra que lo define. Quien no esté familiarizado con ella se podría sorprender al ver que únicamente tiene 4,3 megapíxeles, pero la clave está en que este número no es un indicador de calidad de imagen.

Lo que consiguen los ultrapíxeles es que las imágenes sean más luminosas que la mayoría de la competencia. Las malas noticias son que la calidad es mucho peor cuando se hace zoom en una fotografía. Si te gusta tal cual, perfecto; si quieres ver algo con detalle, tienes un problema. El zoom es pésimo, con imágenes granuladas que parecen tener varias generaciones de antigüedad.

Algunos de los problemas se corrigen con software. Sense 5.0 incluye varias opciones y herramientas que sacan el mejor partido de la cámara, pero en muchos casos parece una solución a un problema que no debería existir (y que no existe en muchas de las cámaras con las que compite). En otros casos, la solución es casi peor. Por ejemplo, la función de macro tiene peor resultado que el modo automático, pues crea un efecto de desenfocado que no queda nada natural. El salto entre la parte enfocada y la desenfocada es muy poco sutil y se nota mucho que se trata de un ‘corte’ circular.

Al final, dependerá del uso que haga cada usuario de ella, pero quien busque un acabado profesional se podría llevar una sorpresa desagradable en algunos casos. Es una cámara que hay que saber utilizar y, sobre todo, cuándo utilizar. De todos modos, hay que reconocer que HTC se arriesgó a la hora de diferenciar su teléfono por hardware. Y, como todo, tendrá su público.

Rendimiento

Se podría hablar mucho de lo que pierde HTC One Mini respecto a su predecesor (básicamente, dos núcleos y 1 GB de RAM), pero, afortunadamente, sería perder el tiempo. Lo que importa no es lo que digan los datos, sino lo que diga la experiencia. Y, al menos en mi opinión, es buena. Puede con todo lo que le echen.

Es cierto que hay momentos en los que se notan ralentizaciones que se antojan imposibles en HTC One (o en cualquier otro de los pesos pesados de la gama alta), pero también es cierto que son momentos muy puntuales. En general, el rendimiento es excelente y no hay saltos ni momentos de desesperación, incluso al utilizar aplicaciones exigentes. Eso sí, en estos casos se calienta bastante.

A estas alturas es muy complicado hacer un análisis de HTC One Mini —o de cualquier otro buen teléfono— y descubrir problemas graves de rendimiento o una velocidad exageradamente por encima de la media. Habrá quien sea capaz de notar diferencias notables, pero no es mi caso. Desde hace tiempo, cada vez que pruebo un teléfono noto que funciona bien y poco más y estoy seguro de que es lo que pide la gran mayoría de los usuarios.

Con la batería ocurre exactamente lo mismo. Hoy en día es imposible encontrar un teléfono que dure más de una jornada de uso moderado y unas horas de uso intensivo. Por suerte, también es muy difícil encontrarse con lo contrario. En este caso es comprensible que hubiese dudas, pues la batería es peor que la de HTC One, pero el menor tamaño de la pantalla y el procesador más modesto lo compensan. Pero si lo que buscas es una portátil, compra una portátil (o una batería externa, porque no se puede extraer la del dispositivo).

¿Y qué hay de la famosa tecnología Beats? Pues, como cada vez que encuentro un dispositivo con ella, creo que no aporta más que un logo y algo de volumen. Eso sí, no me parece mal. No supone un gasto adicional y el volumen es de agradecer. De nuevo, no creo que un teléfono se tenga que utilizar como un reproductor, porque la experiencia será paupérrima. Pero si alguien quiere usarlo así por cualquier oscuro motivo, es una apuesta más segura que cualquier otro terminal sin esta tecnología.

Sense 5.0

La primera vez que me enfrenté a Sense no conseguí que me gustase, aunque tenía claro que el culpable era yo. Ahora, tras el tiempo pasado con la capa Android para este análisis de HTC One Mini, estoy algo más convencido, aunque todavía pienso que no consigue superar al Android puro. Entiendo que los fabricantes tratan de diferenciarse por software, pero por ahora nadie ha creado algo que consiga causarme algo más que indiferencia.

Blinkfeed, por ejemplo, me parece más entretenido ahora. A pesar de ello, todavía lo encuentro inútil. Si busco entretenimiento o información, recurro a Twitter y si quiero ver qué hacen mis conocidos, a Facebook. Blinkfeed muestra una mezcla del contenido de las dos redes sociales. Pero, al final, lo que veo es contenido de gente que no me importa. Tal vez sea de nuevo un problema mío por tener contactos por compromiso. No obstante, esto no arregla la elección de información de los feeds que ofrece esta herramienta. Todavía me causa indiferencia en la mayoría de los casos.

Por lo demás, es una capa bastante sencilla y elegante hasta cierto punto. Los iconos básicos son bastante feos y el navegador no me termina de convencer, pero no hay nada que no solucionen un par de descargas.

Conclusión

HTC One Mini es un gran teléfono que tiene la suerte y la desgracia de ser la versión en miniatura de un teléfono todavía mejor. HTC One Mini es el Tyrion Lannister de los smartphones, siempre tras la alargadísima sombra de Jaime Lannister; pero también siempre protegido por su espada. Y, por supuesto, si hablamos de Lannister hay que hablar de dinero, porque se trata de un terminal caro. 499 euros, por mucho que esté por debajo de las cantidades de la gama alta, sigue siendo mucho dinero.

La duda es ¿merece la pena? Probablemente, . Pero hay que tener en cuenta varios factores y saber muy bien qué es lo mejor y lo peor de este dispositivo. El precio, por ejemplo, es alto, pero está en el entorno en el que se mueve la competencia. Sin embargo, al estar tan cerca de la gama alta, en muchos casos merece la pena hacer un mayor desembolso y adquirir un dispositivo mejor.

Por su parte, la cámara ha conseguido convencer a muchos usuarios, mientras que otros consideran que es un horror. Es decir, lo mejor es probarla antes de decidir, al menos si se le va a dar mucha importancia. Pero parece que HTC todavía tiene mucho camino por recorrer para convencernos de que su solución es la mejor.

Por lo demás, se trata de un teléfono bonito y elegante, aunque podría haberlo sido más. Pero no tiene sentido centrarse en lo que podría ser, sino en lo que es. Es una lástima que tenga ese borde de plástico, pero el hecho es que lo tiene y que ha conseguido que no afecte mucho a su imagen. Además, es uno de los pocos mini que merecen la pena.

Pros

  • Diseño elegante
  • La pantalla, de las mejores de la gama media
  • Puede con lo que le echen

Contras

  • No es HTC One
  • El precio es bastante alto
  • La cámara

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