Hace unos días Yare Saavedra comentaba en este artículo cuál podría ser el wearable gadget del futuro. ¿Sería acaso la innovadora iniciativa de Google la que ganara la batalla? Si bien todavía no podemos contestar a esa pregunta, lo cierto es que las famosas Google Glass están en boca de todos. ¿Para quedarse, quizás?

No hay duda de que el proyecto de Google Glass va a cambiar en buena parte cómo interactuamos con la tecnología, llevándola hasta nuestro rostro para poder ser usada. Y mientras se discute si este dispositivo se quedará solo en mero avance tecnológico o tendrá múltiples utilidades, vamos encontrando áreas donde puede ser aplicado. Una de ellas es la medicina, un campo que nos toca muy de cerca a todos.

¿Qué ocurriría si las Google Glass mejoraran las intervenciones quirúrgicas? Eso mismo fue lo que se preguntaron desde la Radboud University Nijmegen, una universidad pública holandesa situada en el top 200 de los mejores centros académicos del mundo. Una pregunta, por otra parte, que ya habían respondido médicos españoles de la Clínica Cemtro de Madrid el pasado mes de junio.

En el caso holandés, su uso es pionero ya que no se realiza per se únicamente para la intervención quirúrgica, sino como herramienta de aprendizaje de los propios estudiantes que participan en el quirófano. Y es que tradicionalmente se usaban pequeñas cámaras, que ayudaban a los alumnos a no perderse ni un detalle de lo que acontecía en el quirófano. Sin embargo, los docentes de la Radboud University pensaron que las Google Glass, el dispositivo más innovador de la compañía de Larry Page, podría ser de utilidad durante estas prácticas quirúrgicas.

Con este propósito en mente, decidieron que los alumnos que participaran en una operación de mandíbula, seguirían la intervención llevando unas Google Glass. De esta manera, los estudiantes podrían seguir la intervención desde la perspectiva directa del médico, para así comprobar si realmente este gadget permitía un mayor detalle que el uso de las cámaras tradicionales.

Los resultados en general fueron considerados satisfactorios, tanto por la perspectiva de los cirujanos, como de los estudiantes. Las Google Glass permitieron seguir la operación de una manera mucho más cercana, lo que favoreció su aprendizaje. Entre los inconvenientes que citaron los participantes, se encuentran la pobre calidad de las imágenes cuando los médicos se movían muy rápido. La gran cantidad de luz en el quirófano también podría resultar problemática para el uso de las Google Glass en los hospitales.

Hasta la fecha, el hospital clínico perteneciente a la universidad holandesa continúa los pasos seguidos por el equipo médico del Dr. Pedro Guillén, que en junio realizó una intervención con Google Glass para tratar las lesiones de cartílago de un paciente. Tanto el hospital holandés como la clínica española son los dos primeros centros médicos europeos en usar Google Glass durante una intervención.

En el futuro, en el caso holandés, los médicos explorarán nuevos usos de este dispositivo, como el de utilizar este gadget de manera conjunta con el personal de enfermería, y así asesorar a distancia a los pacientes. ¿Se beneficiará la medicina de las Google Glass? ¿Podríamos ver en el futuro a los cirujanos operando de manera rutinaria con este dispositivo?

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