Desde que The Washington Post y The Guardian publicaron la existencia del programa PRISM gracias a la revelaciones de Edward Snowden, son muchos los internautas que miran la red desde una perspectiva distinta y, en cierta medida, han perdido la confianza en algunos servicios. La legislación de Estados Unidos hace imposible que nuestros datos se mantengan seguros y servicios como Lavabit han tenido que cerrar porque no pueden cumplir lo prometido a los usuarios: garantizar la privacidad de sus datos. Ante la pérdida de confianza y el revuelo generado, Obama parece emprender una reforma que intente compaginar la seguridad nacional con la privacidad de los usuarios aunque, eso sí, la NSA sigue intentando justificar todas sus acciones.

La Administración Obama parece que quiere cambiar las cosas y está dando los primeros pasos con reuniones y encuentros con la industria de Internet y también con representantes de asociaciones que velan por los derechos de los usuarios; una iniciativa que según Julian Assange es una victoria conseguida por Edward Snowden y sus revelaciones. Sin embargo, parece que la "descontrolada" NSA sigue firme en su postura y considera que sus actividades son más que necesarias aunque, eso sí, sus argumentos no es que sean tan sólidos como quizás ellos mismos creen que son.

La justificación de la NSA

¿Y en qué se fundamenta la NSA para justificar todos estos programas de espionaje? ¿Cuáles son las explicaciones de la NSA para justificar lo que está haciendo? Como nos podemos imaginar, la Agencia se remonta a los atentados del 11-S y a la falta de coordinación entre agencias y la falta de datos que les hubiera permitido atar cabos y, quizás, evitar lo que ocurrió. Sobre esta base, la NSA ha desarrollado sistemas que permiten escudriñar las comunicaciones en busca de patrones clave (los llamados "metadatos"); una labor de inspección que se extiende por la comunicaciones cursadas en todo el mundo.

La recopilación de metadatos procedente de comunicaciones de todo el mundo (llamadas telefónicas, números de teléfono, horas de las llamadas, duración de las mismas, etc) permite a la NSA crear un grafo que une a posibles terroristas con sus asociados

Quizás el argumento podría parecer válido, sin embargo para llegar a la información que permita localizar un terrorista se tendría que analizar toda la información capturada y, virtualmente, violar la privacidad de todo los usuarios o, como mínimo, aquellos que presenten algún patrón que dispare las alertas (aunque no sea un terrorista). Si recordamos los principios en los que se basaba el programa X-Keyscore, el sistema era capaz de buscar "anomalías" como, por ejemplo, comunicaciones cursadas en un idioma minoritario si se comparaba con el que se hablaba en el entorno y, claro está, un hecho así no siempre es un indicador de una actividad delictiva.

Por alguna razón, incluyendo motivos técnicos, a veces las comunicaciones de ciudadanos estadounidenses son interceptadas. Por ejemplo, un estadounidense que va en copia de un correo electrónico o, directamente, recibe una comunicación de un terrorista conocido. [...] En estos casos se activan protocolos para "minimizar el impacto" definidos por el Fiscal General y el Director Nacional de Inteligencia.

¿Y qué pasa con las empresas? ¿Cómo se relaciona la NSA con las empresas de Internet y con los operadores? La respuesta está en la legislación, es decir, en la Foreign Intelligence Surveillance Act (FISA) que, por ejemplo, recoge que el Gobierno de Estados Unidos puede solicitar datos a los operadores y, por supuesto, a las empresas de Internet. Empresas como Lavabit han decidido cerrar antes de entrar datos pero, claro está, no todas terminan siguiendo este camino y colaboran con el Gobierno.

Internet transporta 1.800 Petabytes de información cada día. En su análisis de comunicaciones que llegan o salen hacia el exterior, la NSA intercepta el 1,6% de esta información y solamente el 0,025% de ésta se revisa. En resumidas cuentas, la NSA analiza el 0,00004% del tráfico total de Internet

Todas estas justificaciones son las que ha dado la NSA en un documento oficial en el que intenta mitigar la erosión de su imagen tras las revelaciones de Snowden sobre sus actividades. Una filtración que, por cierto, van intentar que no vuelva a suceder porque han decidido reducir en un 90% el personal técnico de administración de sistemas y, de esta forma, acotar el número de personas con acceso a sus servidores.

La NSA sigue "haciendo amigos"

Según la revista alemana Der Spiegel, la NSA considera que los teóricos aliados europeos de Estados Unidos son "objetivos prioritarios" a espiar. Concretamente, Alemania, Francia, Italia o España serían objeto de esta vigilancia al igual que países como Japón.

¿Y por qué vigilar países que teóricamente son tus aliados? Este dato, según Der Spiegel, procede de documentos filtrados por Edward Snowden; una documentación que mostraría distintos niveles en los que la NSA cataloga a los países y el interés que habría que poner en el análisis de la información. En el caso de la Unión Europea, los asuntos vinculados a la estabilidad económica, política exterior o comercio internacional serían del interés de la NSA.

China, Rusia, Irán, Paquistán, Corea del Norte y Afganistán serían los países en los que la NSA tendría mayor interés y sobre los que, por tanto, centraría la mayor parte de sus esfuerzos según los documentos de Snowden a los que ha tenido acceso esta publicación alemana.