Moon Express y la Asociación Internacional de Observatorio Lunar (ILOA) han anunciado su intención de instalar un telescopio en la Luna con fines tanto científicos como comerciales. Su intención es hacer llegar el Observatorio Lunar Internacional (ILO) al Polo Sur de la Luna en apenas tres años. Además, pretenden aprovechar el viaje para explorar esta zona en busca de recursos minerales y agua.

Lo mejor de esta idea es que permitiría a cualquier persona ver las imágenes recogidas por el telescopio a través de Internet; una especie de 'democratización' de la ciencia, según lo ven sus creadores. Lo peor, aparte de lo que supone poner la exploración espacial en manos de compañías privadas, que es complicado llevar adelante el proyecto.

Para empezar, no será barato. Según las estimaciones de Moon Express e ILOA, instalar un telescopio en la Luna costaría unos 100 millones de dólares, aunque esperan conseguir financiación de agencias como la NASA. Pero eso no es todo. El mantenimiento y los satélites necesarios para el envío de información tampoco serán baratos.

Por otro lado, la instalación en sí supondrá un reto. La idea es realizar pruebas en 2015 para ver si el proyecto es factible y, de ser así, ponerse manos a la obra en 2016. De todos modos, son conscientes de que esta fecha es ambiciosa y no descartan terminar en 2018, según reconoció Bob Richards, CEO de Moon Express, a Wired.

ILOA y Moon Express creen que podrían vender minerales en la TierraLa elección del Polo Sur de la Luna no es casual. En el borde de 5 kilómetros de altura del cráter Malapert se podría ver el centro de la Vía Láctea con una precisión sin precedentes, pues la atmósfera no afectaría a la visualización. Además, en esta localización las temperaturas son algo más suaves, así que el telescopio aguantaría mejor, y la comunicación con la Tierra sería más sencilla. Desde el punto de vista comercial, creen que es una zona que podría ser rica en minerales que se podrían vender. Incluso en un futuro podría ser un sitio en el que los astronautas podrían conseguir agua.

¿Y qué hay del telescopio? ILO tiene una antena de 2 metros, pero por el momento se conoce más información de su precursor, ILO-X, que fue presentado en mayo de este año. Tiene una óptica de 180x70 milímetros y una apertura de aproximadamente 130 milímetros. Del tamaño de una caja de zapatos y unos 2 kilogramos de peso, conseguirá imágenes de 3032x2016 píxeles de resolución. Ambos telescopios se controlarán desde Internet.

El precio, en principio, parece la barrera más fácilmente salvable. 100 millones de dólares son mucho dinero para una compañía como Moon Express, pero prácticamente calderilla para empresas del tamaño de Google. Y el buscador no está muy lejos de esta misión, pues ofrece 30 millones de recompensa a quien logre poner un robot sobre la Luna que pueda recorrer 500 metros y enviar imágenes a la Tierra. La duda es si, por mucho que hablen de hacer llegar la ciencia a todo el mundo, es recomendable que la exploración espacial y, sobre todo, la explotación comercial de ésta, estén en manos de empresas privadas.

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