Steve Ballmer

En las últimas semanas se ha hablado mucho de Microsoft y la reestructuración que se estaba cocinando en la compañía. Una reorganización profunda de la estructura orientada a "eliminar islas" y alinear la organización a su catálogo de productos y servicios que se desveló esta semana gracias a un informe interno enviado a los empleados de Microsoft. Una de las preguntas que nos planteábamos en relación a esta reorganización de Microsoft fue, precisamente, ¿qué iba a pasar con Ballmer? Estos cambios giraban en torno a un Ballmer que se mantenía en su puesto y que parece no marcharse; un detalle que el propio Ballmer ha comentado al Seattle Times indicando que el equipo directivo "siempre tiene un plan de sucesión listo".

La entrevista, que aunque no sea muy extensa vale la pena revisar justo en el momento en el que se encuentra Microsoft, gira en torno a la estrategia de reorganización que ha seguido la compañía de Redmond para fomentar la colaboración entre las distintas áreas de la compañía eliminando así las "islas" o "unidades" tan independientes.

Sin embargo, todos estos cambios organizados por Ballmer giran en torno a su persona y, tal y como se han materializado, el CEO de Microsoft no parece tener muchas intenciones de marcharse y abrir las puertas a un período de transición en el que alguien tome las riendas de la compañía y le imprima "un soplo de aire fresco". Curiosamente, a pesar de este enroque en el puesto, al ser preguntado por la sucesión, Ballmer ofreció una respuesta bastante interesante:

Nuestro equipo de dirección siempre tiene listo un plan de sucesión. El detalle de lo que nuestro equipo de dirección tiene en su cabeza es conficencial pero puedo decir que nuestra directiva ha empleado mucho tiempo y energía tanto en el desarrollo de una estrategia de sucesión a largo plazo como a lo que yo llamo una estrategia del tipo "qué pasa si al CEO le atropella un autobús"

La respuesta, realmente, no es que diga mucho sobre los planes de Microsoft o si Steve Ballmer se marchará una vez asiente esta nueva visión de la compañía.

De todas formas, dejando a un lado a Ballmer, la reorganización de Microsoft me parece algo muy interesante y, sobre todo, algo muy necesario que dota de coherencia al capital humano de la compañía con respecto a su cartera de productos y servicios. Evidentemente, un plan como este no se ciñe únicamente a la estructura directiva sino que, una vez se conoce el nuevo organigrama a alto nivel, queda el gran trabajo desde arriba hasta abajo para reorganizar la compañía hasta sus bases.

En la entrevista al Seattle Times, Ballmer ha comentado que si bien no habrá despidos, la reorganización lleva de la mano traslados de personal y reubicaciones que se irán desarrollando en los próximos meses, sobre todo cuando comiencen a terminarse "proyectos claves" como Windows 8.1 o se lance Xbox One al mercado.

Los resultados de este tipo de cambios no suelen apreciarse a corto plazo así que tendremos que esperar un tiempo para ver cómo le sienta a Microsoft esta nueva organización y si realmente ha logrado alinear su estructura organizativa a su estrategia y a su cartera de productos y servicios.