Las razones son muchas, con decisiones que van desde acuerdos comerciales con Microsoft hasta la búsqueda de la diferenciación en un mercado saturado pero finalmente tenemos una confirmación clara de uno de los grandes motivos por los cuales Nokia eligió Windows Phone como el sistema operativo de sus smartphones: Samsung.

En realidad, el miedo a la dominancia de Samsung.

Se sabe que Nokia estuvo en conversaciones con Google en 2010 para analizar la posibilidad de vender dispositivos con Android (en ese momento) con una futura línea de teléfonos de mediana y alta gama, hoy conocidos como Lumia. Al final la compañía finlandesa decidió pasar de ellos e irse con Microsoft, movimiento que se hizo público en 2011.

Durante una conversación con periodistas en Londres, Stephen Elop explicó en detalle la decisión y los motivos del rechazo de Android, entre ellos The Guardian que reproducen parte de las declaraciones:

Estoy muy contento con la decisión que tomamos. De lo que estábamos preocupados hace un par de años es el alto riesgo que significaba que uno de los fabricantes de hardware logre dominar el ecosistema de Android. Teníamos sospechas de quién sería por los recursos disponioes, la integración vertical en el mercado y además sentíamos respeto al hecho que sabíamos que estábamos tomando una decisión (de cambio de plataforma) bastante tarde. Además sabíamos que muchos otros estaban ya en la misma competencia.

Ahora, si vemos el presente y examinamos el ecosistema de Android, puedes ver que hay varios dispositivos buenos de diferentes compañías, pero es una sola la que se ha convertido en el jugador dominante.

Esa compañía es Samsung, que tiene un peso tan grande en el ecosistema del sistema operativo que termina, inclusive, eclipsando algunos de los mejores dispositivos con Android evitando la oportunidad de que usuarios que ya prefieren ese ecosistema puedan atreverse a probarlo. El problema es que al no poder diferenciarse lo suficiente (el pequeño usa el mismo sistema operativo que el grande) es muy difícil ofrecerle razones de peso a los consumidores para que se cambien de marca. Es una situación similar a lo que sucedió en los 90s y principios del siglo 21 cuando Dell y HP dominaban el mercado de las PCs y un gran número de compañías pequeñas (Gateway siendo uno de los casos más sonados) fueron desapareciendo al no poder diferenciarse pues todos usaban Windows.

Además los jugadores "pequeños" que usan Android tienen una obstáculo adicional al tener que negociar contratos complicados con las operadoras que son las que finalmente y en gran parte son responsables del éxito de ventas de dispositivos. Mientras empresas como HTC, LG o Sony están viendo dificultades en esas negociaciones sobre todo cuando se enfrentan a Samsung (pues ellos mismos se encargan de su marketing ofrece precios sumamente competitivos al tener una linea de producción muy grande) y para colmo son incapaces de usar el elemento de diferenciación al usar el mismo sistema operativo, Nokia al menos ofrece dispositivos con una experiencia distinta y un sistema operativo que es francamente novedoso, es decir, una ventaja en potencia.

Pero solo en potencia porque aunque la competencia con Samsung no es la misma que tiene, HTC por ejemplo, Windows Phone sigue sin convencer a las masas y sigue sin convencer a los desarrolladores que no terminan de hacer las aplicaciones necesarias para atraer a un porcentaje de mercado lo suficientemente grande para competir en condiciones.

Por el momento el Lumia 1020 ha logrado llamar la atención de la prensa especializada. Al menos en papel perece ser un smartphone bueno, pero también tien que haber un esfuerzo inmenso por parte de Microsoft de lograr capturar un grupo alto de desarrolladores que potencie el ecosistema de aplicaciones y corregir varios de los problemas que plagan desde hace mucho tiempo a Windows Phone. En cuando al ecosistema Android, sigo creyendo que la innovación que muestra HTC tanto en su aportación a la interfaz gráfica y el diseño de hardware pagará en positivo, puede que no a corto plazo pero sí a mediano o largo plazo.