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México, tan cerca de Silicon Valley, tan lejos del futuro

Por 11/07/13 - 19:06

México, tan cerca de Silicon Valley, tan lejos del futuro
Thomas Hawk (Flickr)

Hay en México tantas señales y voluntad de acercarse a Silicon Valley, que ya casi no se notan los obstáculos insuperables, contra los que se choca y se intenta rodear constantemente y con los ojos cerrados, en el camino a desarrollar su potencial emprendedor digital.

1. Houston, yo creo que hay un problema

En los últimos días encontré varias conversaciones a mi alrededor que me hicieron pensar que los emprendedores digitales mexicanos (al menos una porción de la generación actual) están demasiado lejos de los “pares” a quienes pretenden imitar al otro lado de la frontera y el ruido mediático alrededor del flamante “ecosistema emprendedor” mexicano carece por completo de base.

El detonador de mi atención fue un artículo titulado «Recalibrando» escrito por Luis López, fundador de Bandtastic que se resume en:

  1. El fundador de una empresa en desarrollo quetodavía no genera ingresos significativos la dejó para trabajar con otra gente que haría una app para iPhone.
  2. Resultaron admitidos en un proceso de incubación en San Francisco.
  3. La relación no funcionó y su ausencia no le hizo la vida fácil a nadie en Bandtastic.

Una de hace dos años atrás: “Te quiero mostrar mi startup, estoy buscando inversores”. Acabada la presentación: “...y me acaban de contratar Fulano y Mengano para que me haga cargo de…” Este año, el mismo: “Blah blah blah emprendedor sigo con la startup, y trabajo en esta oficina del estado. A man’s gotta eat!”

Otra de 2011: “Vamos a fundar X, yo puedo dedicarle un 15% a 20% de mi tiempo porque mientras tanto tengo que atender a mis clientes de la agencia. La levantamos como salga y vemos quién pone más dinero más adelante.”

Es tal la desconexión entre impacto real e imaginario, que tipos con cuentas de Twitter con muchos seguidores que se presentan a la selección del “Emprendedor del Año” de la revista Expansión. Mientras tanto, en mi limitado horizonte de atención, se leen más y más columnas cantando loas al nuevo Silicon Valley Mexicano.

¿El problema? Que en mi pequeña muestra, y en contra de toda la literatura prescriptivista disponible en la red, los emprendedores tratan a su emprendimiento como algo secundario. Algo que no debe ocupar tiempo o atención que pueda usar en lo que sí da plata, por prosaico que sea.

2. Y creo haber identificado un círculo vicioso

Nos estamos apresurando a imitar los gestos, las idiosincracias, y estamos perdiendo de vista cuestiones fundamentales que son los pilares para un desarrollo a largo plazo

Mirar constantemente hacia Silicon Valley y su máquina trompeteadora de historias de éxito distorsiona la percepción del mercado local. "En Silicon Valley le ponen dinero a cualquier pescado, así que hagamos lo mismo acá y busquemos plata para nuestro pescado, no importa cómo huela". Insomnios se pueblan de este discurso esperanzado, ignorando las grandes diferencias en la madurez de los mercados y legislaciones financieras entre USA y México.

Cada día veo pasar por mi timeline de Twitter más enlaces a artículos con consejos sobre cómo refinar el elevator pitch
(la presentación rápida de tu startup/proyecto/idea que intenta capturar el interés de un potencial inversor), que instructivos de gestión financiera o manejo de personal. Hordas se presentan para participar en procesos de incubación (y eso opera como un distintivo, luego pregonan que “ganaron Wayra“ o “somos parte de 500 Startups”) sin terminar de entender que:

  1. Se están endeudando
  2. Entran en un proceso que no tiene fin: el exit de la incubadora es una ronda de inversión o venta anticipada, el exit de los inversores es la OPA; y allí comienzan a experimentar fuerzas y tensiones que no tienen nada que ver con el espíritu original de formación de la empresa.

Creo que nos estamos apresurando a imitar los gestos, las idiosincracias, y estamos perdiendo de vista cuestiones fundamentales que son los pilares para un desarrollo a largo plazo. Para mí, la base del problema está delineada en un texto que escribí en 2010: hay más gente dispuesta a perseguir el espejismo del venture capital usando todos los trucos y términos de moda (Lean Startup, MVP, Agile, PaaS, blergh), que a ahorrar durante un tiempo, montar un negocio, esforzarse por hacerlo crecer y seguir esforzándose por hacerlo crecer por años.

Entonces mi no-tan-hipotético emprendedor tuvo una idea no-tan-mala, pero que no da dinero rápido. Deambula por las convocatorias y concursos buscando fondos y ayudas para ir desarrollando el producto en el horario de comida de su trabajo formal, mientras declama a los cuatro vientos su carácter de emprendedor. Llega un punto en que los fonditos "buena onda" se secan, y tiene que pasar a instancias más serias que no le sueltan plata, porque la idea no es genial, ni multiplica dinero, ni soluciona dolores caros, ni la empresa tiene un management comprometido con el desarrollo del producto. Pero ser emprendedor es lindo y te invitan a eventos, entrevistas en TV, etc., así que si esto no funcionó, voy a ver qué idea nueva se me ocurre, pero mañana porque tengo que terminar este reporte de ventas para mi sexto jefe.

3. Lo que pasa es que no entiendes. Nada. Y tu mamá tampoco.

Una respuesta posible que alguno estará ensayando entre dientes es «Algunos queremos cambiar el mundo a través de la disrupción de los mercados SOLOMO para desintermediar transacciones ¡y eso requiere capital de riesgo!» Mi respuesta, después de hacer una pausa para apreciar tu dominio de las expresiones desprovistas de todo significado, sería «Tendrías más chance si no fueras TAN ignorante».

Cuando hablamos de los problemas educativos que aquejan a México, todos nos imaginamos las blancas palomitas de primaria recibiendo educación de mala calidad diseñada por el lastre intelectual del Gobierno Federal y entregada vía los esbirros del vomitivo sindicato de maestros. Lo que nadie está dispuesto a reconocer es que el sistema educativo mexicano ha producido ignorantes durante los últimos 50 años. Otros dirán que desde siempre, pero me interesan los últimos 50 años para postular queno solo tú, enfurecido lector, sino también tus padres, fueron educados por un sistema diseñado para formar obreros funcionales, no ciudadanos cultos.

Dos generaciones consecutivas que pasaron toda la primaria y secundaria sin leer una página más allá de lo que fueran a preguntar en el examen. Eso da origen a una generación actual de gente que no tiene combustible intelectual suficiente para entender el abanico de complejidades que hay que barajar para montar un negocio con pretensiones de escala.

México produce ingenieros con inmensas habilidades para ingeniar, y petroleros de exportación. También hay otros que son estrellas en campos de user experience, diseño de autos, creación de vacunas y trasplantes. Esos mismos tipos tienen severos problemas para comunicarse claramente por escrito, no hilan bien las frases cuando hablan (gracias a la Campus Party o los diez mil millones de TEDx organizados, quedan evidenciados en YouTube) y desconocen qué pasó a grandes rasgos en la Segunda Guerra Mundial.

Salen generaciones completas del sistema educativo que -con suerte- tienen conocimiento relativamente profundo sobre un tema en particular, sea derecho, finanzas, física o biología, acompañado por una ignorancia total en otros temas. El conocimiento opera en silos y, si así te lo enseñaron, lo perpetúas a través de más especialización dentro de tu campo.

Ya que llegaste hasta acá, voy con otra anécdota: el neurólogo que atiende a mi hijo, una eminencia con varios libros publicados y un alto cargo en los rangos de la Neurología Pediátrica nacional, no tiene la menor idea de las necesidades de rehabilitación física que mi hijo, como el 80% de sus pacientes, tiene. Quizás ese conocimiento no lo haría mejor neurólogo, pero espero poder convencerte de que lo haría mejor médico. Conocer un poco más de literatura, historia, la afamada “cultura general” no te hará mejor ingeniero, pero te dará herramientas para ampliar tu perspectiva, o al menos te hará pensar mejor, serás más interesante para conversar, asociarse contigo o confiarte capital de inversión.

La madurez de los mercados financieros per se no cambia nada si los que pretenden ser destinatarios del capital no maduran a la par. Algo superficial como presentaciones plagadas de errores de ortografía (las vi en Aldea Digital este año), te hacen dudar del calibre intelectual de quien presenta y te hacen temblar la mano a la hora de firmar un cheque.

4. Hay luz al final del túnel. Creo…

Haz un plan de vida antes de hacer el plan de negocios. Ahorra hasta que acumules 9 meses de sueldo y apuéstalo todo a tener un negocio en marcha en seis

Hasta que el sistema educativo nos entregue una generación más completa, hay que trabajar con lo que tenemos. Tenemos buena capacidad productiva, tenemos buenos desarrolladores, y una generación joven con muchas ganas de hacer cosas, que no debería distraerse persiguiendo las veleidades de las burbujas financieras.

Tenemos un mercado interno enorme y una década de desarrollo económico y -lenta, gradual- movilidad social en puerta. Hagamos el esfuerzo, pidamos ayuda, interpretemos seriamente esa realidad y generemos negocios acordes a ella, y no a la visión idealizada de Silicon Valley que se ve en medios.

Haz un plan de vida antes de hacer el plan de negocios. Ahorra hasta que acumules 9 meses de sueldo y apuéstalo todo a tener un negocio en marcha en seis (los tres meses de colchón son para pulir el CV y encontrar trabajo si todo falla). No nombres Lean Startup, no armes “un deck”, no _pivot_ees. Tienes recursos, inviértelos en un proyecto viable que te sobreviva y alimente a más gente. No pierdas tiempo decidiendo entre Python y Ruby, a nadie le importa. Que un desconocido saque su tarjeta de crédito para comprar lo que ofreces. Eso es el principio de un negocio.

Trabajar con tu dinero te hace ser particularmente ácido y exigente cuando evalúas ideas. Es exactamente lo mismo que hace un VC/inversionista a quien le llegan cientos de ideas estúpidas, a manos de gente que después se queja por “la baja inversión de riesgo de México, comparada con Silicon Valley. No hay caso, si vas a cambiar el mundo mejor que tengas contactos allá…” y otras serenatas derrotistas similares.

Cambiar el mundo no está al alcance de quien no cuenta con elementos suficientes para entender el mundo. Mi dinero como inversionista o mi tiempo y esfuerzo como socio desaparecen, si te veo más preocupado por ser un emprendedor “serial” que uno serio. La contrapartida es que siempre encontrarás inversores dispuestos a ganar dinero haciendo crecer un negocio serio, sano y bien dirigido.

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