Jay Ryness (Flickr)

Desde hace años sabemos que [dormir](http://alt1040.com/tag/dormir) las suficientes horas y en unas condiciones de sueño buenas son aspectos fundamentales para mantener un **estado de [salud](http://alt1040.com/tag/salud) óptimo**. Cuidar nuestro descanso, como vigilar la hora de dormir, resulta imprescindible para rendir al máximo durante el día.

Como recomendaban en este [tríptico](https://www.obrasocialcajamadrid.es/Ficheros/CMA/ficheros/OSMayores_SEGG2dormir.PDF) de la extinta Caja Madrid, conciliar el sueño necesitaba de unos pasos previos importantes, tales como evitar los excitantes, usar métodos de relajación, evitar las cenas pesadas o realizar ejercicio físico. Ahora, las nuevas investigaciones apuntan a que mantener y establecer adecuadamente la **hora de dormir** no solo facilita el descanso, sino que también puede ayudar a nuestro cerebro.

A partir del estudio realizado por investigadores del *University College London*, y publicado en la revista *[Journal of Epidemiology and Community Health](http://jech.bmj.com/content/early/2013/06/25/jech-2012-202024)*, los científicos observaron cómo mantener una hora de dormir irregular en la infancia afectaba al cerebro, de forma que el **desarrollo cognitivo** era peor.

Unos resultados que, por otra parte, no hacen sino recordarnos los consejos que nos daban en la niñez: tratar de irnos a la cama puntuales y a una hora más o menos regular. ¿Cuántas veces muchos de nosotros habremos recibido regañinas por ese motivo siendo bien pequeños? Ahora la investigación del equipo británico parece confirmar las sospechas de nuestros padres: la hora de dormir influye, y mucho.

El trabajo examinó el comportamiento de más de 11.000 niños de 3, 5 y 7 años de edad, en particular, la relación de la hora de dormir que mantenían habitualmente, con la realización de diversos test relacionados con la **comprensión lectora, las habilidades matemáticas y la configuración espacial** de estos pequeños participantes.

En concreto, las niñas que a los siete años no mantenían una hora de dormir regular, presentaban peores resultados en los exámenes de lectura, matemáticas y de orientación espacial, un resultado que, sin embargo, no se veía en niños. Los malos resultados se veían en ambos sexos a la edad de 3 y 5 años, aunque significativamente, la relación entre la hora de dormir y los test cognitivos era más importante en niñas que en niños.

Estas conclusiones demuestran en cierta manera muchos de los consejos y hábitos que nos inculcaban cuando éramos niños. Varias de esas recomendaciones, que deberíamos seguir de adultos aunque muchos no lo hagamos, son fundamentales para garantizar un buen desarrollo cognitivo y un mejor estado de salud en el futuro.

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