Estalla el escándalo de los 600.000 euros: las gratificaciones del CSIC se confirman

Vivimos quizás el que sea el peor momento de la ciencia en España. Tras unos recortes presupuestarios brutales acaecidos durante los últimos años, muchos grupos y centros de investigación están considerando seriamente su cierre inminente, con la pérdida de competitividad e innovación que ello supondría. Pero aún hay más. Ayer se confirmaba la existencia de las gratificaciones del CSIC, un escándalo que llevaba sobrevolando la institución más importante de investigación desde hace semanas.

Durante la inauguración del nuevo animalario del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, varios jóvenes investigadores protestaron por la situación de la entidad. También recriminaron a su presidente, Emilio Lora-Tamayo, la existencia de gratificaciones del CSIC, un escándalo que el máximo dirigente del CSIC había negado en anteriores ocasiones.

Como os comentamos anteriormente, la situación del estandarte de la ciencia en España estaba al límite. La falta de 102 millones de euros para garantizar su estabilidad hasta finales de 2013, había hecho que muchos directores de centros de investigación enviaran a Carmen Vela, Secretaria de Estado de I+D+i, una carta amenazando con el cierre inminente de sus institutos en el caso de que el Gobierno no realizara un compromiso fuerte con la ciencia española.

De momento, la administración de Mariano Rajoy solo ha comprometido 70 millones hasta finales de año. Y esa diferencia de 30 millones está ahogando a muchos grupos de investigación. Los centros ya no cuentan con aire acondicionado, tinta en la impresora o incluso papel higiénico, y muchos equipos científicos ven imposible comprar material para continuar con su trabajo científico, al no poder pagar a los proveedores. Los jóvenes ven peligrar sus becas y contratos, y los menos jóvenes tienen miedo de que a partir de octubre no se paguen los sueldos y se empiece a hacer un ERE en la ciencia española.

En medio de esta grave situación de crisis económica, el CSIC ha tenido que meter la mano en los ahorros de muchos de los centros de investigación, algo que en Materia han denominado el corralito de la ciencia española. ¿Pero no hay dinero para la I+D? El escándalo de las gratificaciones del CSIC, por el que se habrían concedido casi 600.000 euros a 129 personas en altos cargos de la institución, ha hecho saltar todas las alarmas.

Hasta ayer, plataformas en defensa de la I+D, como InvestigAcción creían que las gratificaciones del CSIC habían ido dirigidas a solo 20 personas. Este punto fue negado ayer por Lora-Tamayo, quien habló de que había sido más de un centenar los beneficiarios de estas ayudas. ¿Pero cómo se pueden mantener las gratificaciones del CSIC dada la situación económica tan delicada de la entidad? ¿A qué obedecen estas bonificaciones? Y sobre todo, ¿a quiénes van dirigidas y por qué?

Las explicaciones dadas hasta el momento son insuficientes. Según CCOO, las gratificaciones del CSIC van en concepto de bonificaciones a personas por trabajar fuera de sus horas estipuladas. Una ironía tremenda en ciencia, cuando la mayor parte de investigadores no disponen de horario fijo y en muchas ocasiones pasan fines de semana enteros en los laboratorios para terminar sus experimentos.

Lora-Tamayo también aludió ayer a la necesidad de dar estas bonificaciones, pues en caso contrario deben devolverlas al Ministerio correspondiente. La opacidad en la concesión de las gratificaciones del CSIC y la inexistencia de explicaciones por parte de las autoridades ha levantado sospechas en la comunidad científica, que se ve ahogada por recortes dramáticos, mientras observa cómo vuelan 600.000 euros de la entidad en concepto de no se sabe qué. Fuentes de InvestigAcción han confirmado a ALT1040 que desde el Consejo la asignación de estas bonificaciones lleva haciéndose varios años de manera totalmente arbitraria.

El escándalo denunciado hace semanas por la periodista Rosa M. Tristán en su blog se ha confirmado, y ahora, cuando el Consejo atraviesa su peor momento, la ciencia exige responsabilidades sobre la existencia de las gratificaciones del CSIC. No podía ser menos en la situación actual en la que nos encontramos.

Recomendados