Google ha presentado hoy una actualización de Google Maps para Android que en unas semanas también llegará a iOS. Sin embargo, también ha aprovechado la ocasión para anunciar el cierre de Latitude, el servicio de localización social que lanzó en 2009. Esta noticia no supone una gran pérdida (su uso era marginal y varias de sus funciones se implantarán en otras herramientas de la compañía), pero sí hay varios detalles que conviene destacar.

Para empezar, el cierre de Latitude no se puede equiparar al de Google Reader. El buscador aseguró que el fin de este servicio llegaba porque ya no era utilizado, pero lo cierto es que los usuarios rápidamente buscaron alternativas. El RSS puede haber perdido público, pero no está muerto. Latitude, por su parte, nunca llegó a despegar.

Además, su desaparición no es completa. Según ha anunciado la compañía, a partir del 9 de agosto ya no se podrá acceder a Latitude, pero algunas de sus herramientas se implantarán en otros servicios. Google +, por ejemplo, adoptará los check-ins y permitirá compartir localizaciones con los círculos, pero otros datos y opciones se perderán para siempre.

La red social será la forma común de mantener los datos, pues lo podrán hacer los usuarios de iOS y los de Android. Sin embargo, el historial de visitas y localizaciones sólo estará disponible, en principio, en el sistema operativo de Google. Para activarlo hay que acudir a Ajustes de Google y seleccionar la opción Historial de ubicaciones. Esta opción no comparte la información con nadie, así que se pierde la función social si no se quiere utilizar Google +.

Los desarrolladores que utilicen su API deberán encontrar una alternativaPero no todo se conservará. Otra de las claves del cierre de Latitude es que también supondrá la desaparición de su API, algo que sí repercutirá en terceros. Todos los desarrolladores que hayan utilizado esta herramienta deberán encontrar una alternativa (y no disponen de mucho tiempo para hacerlo). Eso sí, al menos podrán almacenar toda la información a la que ya hayan accedido.

Por otro lado, está el tema de la privacidad. Latitude permitía saber en todo momento dónde se encontraban sus usuarios y cuál había sido su itinerario, pero esta información sólo se compartía con los contactos deseados. Sin embargo, las revelaciones de Edward Snowden sobre los programas de vigilancia de las agencias de seguridad estadounidenses han hecho que todos los servicios de las grandes compañías de Internet se vean con otros ojos. Éste no ha sido el motivo por el que se ha producido el cierre de Latitude (si fuese así, no se habrían trasladado sus funciones a Google +), pero se ha abierto un nuevo debate sobre la privacidad y la vigilancia permanente y servicios como éste están en el punto de mira.

Así pues, ¿se puede hablar de fracaso? Sí y no. Es un hecho que Latitude no tenía una gran base de usuarios y que su cierre no ha escandalizado a nadie. Pero también es un hecho que éste no era su objetivo y que Google es una de las pocas compañías que se puede permitir lanzar nuevos productos y descontinuarlos poco después si no funcionan. Además, muchas de sus funciones se han conservado dentro de Google + (que, de paso, se hace todavía más completo) y la experiencia obtenido con el desarrollo de esta herramienta puede servir a la empresa en un futuro.

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