Un equipo de científicos británicos y estadounidenses ha realizado un descubrimiento, por el que se mejorarían las posibilidades de detectar antes una metástasis, en concreto si los pacientes sufren cáncer de piel. Gracias al hallazgo de la melanina del Jurásico, las posibilidades de un diagnóstico precoz podrían ayudar a aumentar la supervivencia de estas personas.

Cuando una persona sufre un melanoma, que es una grave variedad del cáncer de piel, las posibilidades de que metastatice son amplias. ¿Pero qué es una metástasis? En medicina, entendemos por metástasis a aquel proceso de propagación de un tumor desde una región localizada al resto del organismo. Actualmente se cree que en el 98% de los casos de fallecimiento por cáncer no detectado, se debe precisamente al desarrollo de una metástasis. Por lo tanto, diagnosticar antes es clave para garantizar la supervivencia.

Actualmente, la única forma de saber si una persona que sufre un melanoma, puede desarrollar metástasis, es a través de análisis patológicos. En otras palabras, extraer un trocito de tejido, para que los médicos puedan estudiar las probabilidades de que se expanda por el resto del organismo o no.

Sin embargo, estas técnicas de diagnóstico son un tanto rudimentarias. Por ello, la solución ideal sería analizar todas las muestras posibles de tejidos que hubiera almacenadas en hospitales, y así ver cuál es la probabilidad de que una muestra específica tenga mayores probabilidades de originar una metástasis. ¿Cuál es el problema? Normalmente, los tejidos se degradan lo suficientemente rápido como para que sea imposible realizar estos estudios.

Ahora, un trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Duke, Virginia y Nottingham, y publicado en The Journal of Physical Chemistry Letters, revela una nueva posibilidad en la que podría utilizarse melanina del Jurásico, por extraño que parezca, para diagnosticar antes una metástasis.

En realidad, los científicos no buscaban usar esta melanina del Jurásico para analizar el pronóstico de un melanoma de un paciente específico. Lo que han descubierto es que gracias a este pigmento, sí que se podría llevar a cabo un diagnóstico más eficaz y rápido.

La melanina es un pigmento presente en casi todos los seres vivos, y existen principalmente dos tipos de este compuesto: feomelanina y eumelanina, siendo este último pigmento el más habitual. Los investigadores, analizando muestras de melanina del Jurásico, procedentes de un molusco de aquella época, han comprobado que se puede mantener estable durante millones de años.

Para ello, los investigadores utilizaron una técnica conocida como pump-probe microscopy, que permite recoger la señal espectroscópica de la eumelanina de este molusco de hace más de 160 millones de años. Comparando estos resultados con los obtenidos con la eumelanina de los sepíidos, un tipo de moluscos cefalópodos actuales, entre los que se encuentra la sepia, la jibia o el choco, vieron que las señales eran las mismas.

Si por el contrario, analizaban la señal espectroscópica de la feomelanina de los organismos pasados y actuales, veían que los resultados eran muy similares entre ellos. En otras palabras, tanto la eumelanina como la feomelanina son moléculas muy estables químicamente, que pueden aguantar millones de años sin degradarse.

Dado que hoy en día se conoce que uno de los motivos por los que se origina la metástasis a partir de un melanoma se basa en la concentración de eumelanina y feomelanina, los investigadores han propuesto un cambio en el diagnóstico del cáncer. Utilizando los datos obtenidos a partir de la melanina del Jurásico, sugieren que a partir de ahora, los análisis patológicos no se centren solo en los tejidos, sino que realicen pruebas espectroscópicas para determinar la composición de eumelanina y feomelanina, ya que son más estables que las propias muestras de los pacientes.

Un hallazgo realmente interesante que podría mejorar las técnicas de diagnóstico de estos pacientes. Como vemos, las nuevas tecnologías, también aquellas encargadas de mirar al pasado, pueden revolucionar nuestro futuro. Quizás en los próximos años tengamos que remontarnos al Jurásico para comprender y trabajar mejor en medicina.