A propósito de los documentos liberados por Buzzfeed (de los cuales nos hicimos eco en Ecuador cuenta con sistemas de espionaje doméstico, según filtraciones) el gobierno ecuatoriano por medio de una rueda de prensa en la que participó Fernando Alvarado, Ministro de Comunicación, José Serrano, Ministro del Interior y Betty Tola, Secretaria Nacional de Gestión Política, aseguraron, entre otras cosas que Ecuador no se dedica al espionaje de sus ciudadanos, que se han manipulado temas como el de Edward Snowden, la reciente aprobación de la Ley de Comunicaciones con «el único objetivo de dañar la imagen de Ecuador».

Aunque durante la rueda de prensa hay fuerte carga de auto-afirmación política al gobierno de Correa, las palabras de José Serrano son interesantes:

Primero asegura que los documentos circulados son «burdos montajes* sin firmas de responsabilidad». Que el gobierno y otras instituciones del estado ecuatoriano ya habían manifestado públicamente la necesidad de obtener equipos de inteligencia anti-delincencial para enfrentar secuestros, narcotráfico y al crimen organizado.

Todas adquisición de implementos para la seguridad está amparada por el Artículo 20 de la Convención de Naciones Unidas contra la delincuencia organizada trasnacional, que entre otras cosas dice:

Siempre que lo permitan los principios fundamentales de su ordenamiento jurídico interno, cada Estado Parte adoptará, dentro de sus posibilidades y en las condiciones prescritas por su derecho interno, las medidas que sean necesarias para permitir el adecuado recurso a la entrega vigilada y, cuando lo considere apropiado, la utilización de otras técnicas especiales de investigación, como la vigilancia electrónica o de otra índole y las operaciones encubiertas, por sus autoridades competentes en su territorio con objeto de combatir eficazmente la delincuencia organizada.

Serrano también asegura que de acuerdo al reglamento local, que para el uso de equipo electrónico es requisito inaudible el tener una orden judicial y que esta debe ser solicitada por la fiscalía general y no por el gobierno. Garantizando así que las vigilancias sean con fines exclusivos de luchar contra la violencia criminal.

Por último asegura que en Ecuador no existen escuchas electrónicas con fines políticos, sino únicamente las que se han dado para investigaciones criminales, el uso legal y que supuestamente esas herramientas ha permitido resolver «el 100% de los casos de secuestro», este último dato, bastante exagerado y poco creíble.

Serrano termina su intervención con una declaración contundente:

Nosotros podemos garantizar que ningún ciudadano ecuatoriano ha sido o será espiado con fines políticos.

Se demuestra nuevamente la necesidad imperativa de un proceso de transparencia real

Pero a las palabras sin sustento tienen valor nulo. El problema de los argumentos de Alvarado y Serrano es que no se garantiza de ninguna manera que lo equipos comprados sean para los efectos antes descritos y que la palabra de un Ministro no es garantía alguna de las prácticas que se hacen en privado por parte del gobierno. Lo cual a su vez re-abre uno de los debates más grandes y más complicados de la política internacional: la necesidad real de un sistema de transparencia que permita a los ciudadanos saber qué es exactamente lo que está haciendo su gobierno. Esto no es un problema meramente ecuatoriano. Es, insisto, un problema mundial.

Es cierto, la presunción de inocencia es "sagrada" y no podemos acusar a todo un gobierno de espiar a sus ciudadanos a menos que se compruebe que estos equipos adquiridos están hechos para tales efectos. Pero hay problemática la actitud general en la cual se está enfrentado el problema. Decir que, a menos que en 24 horas se compruebe que el gobierno ecuatoriano espíe a su población, quedarán ante el mundo como unos mentirosos es actuar como juez y parte. La determinación de quién es mentiroso y quién no es labor de la ciudadanía y no de la palabra final del gobierno en turno. De hecho, es una aseveración un tanto anti-democrática.

La rueda de prensa deja más preguntas que respuestas:

  • ¿Se compraron o no los equipos indicados en las supuestas filtraciones? Por un lado aseguran que son un montaje pero inmediatamente ratifican la necesidad de comprar equipos de estas características para vigilancia anti-delincuencia.
  • ¿Qué método o proceso de transparencia será creado o será impuesto para garantizar que el gobierno no espía a los ciudadanos ecuatorianos más allá de palabras contundentes de un ministro en una rueda de prensa?
  • ¿Qué necesidad real hay de atacar incesantemente a la prensa internacional sin sustentar? ¿Qué aporta al ciudadano? Me parece bien que demuestren que se miente, pero decir que alguien es mentiroso no lo hace tal.

Espero no se confundan mis palabras. Apoyo que el Gobierno de Rafael Correa acoja a Julian Assange, también apoyo que concedan asilo político a Edward Snowden. Me parece bien que Ecuador haya renunciado al tratado comercial con Estados Unidos ante amenazas de un senador estadounidense. Es importante que la soberanía del país se respete junto a sus decisiones si se considera correcto acoger a una persona que ya ha sido declarado como un espía fugado el cual puede tener consecuencias personales graves de ser capturado.

Lo que no me parece bien es la fe ciega ante un político o ante un gobierno. No es democrático, ni es sano para una sociedad. La polarización —a favor o en contra— de Correa está lastimando más que ayudando. Por mucho que nos gustaría creerlo, no existen mandatos perfectos o totalmente fallidos (sí se que hay excepciones). Entiendo las reacciones desde el gobierno ante presiones mediáticas desmesuradas pero también es cuestionable las palabras enfrentativas del Ministro de Comunicación y el Ministro del Interior. No siempre es acerca de buenos y malos. Un crítico no es un enemigo, un medio no oficialista tampoco lo es. La prensa internacional general no tiene una agenda en contra de gobiernos liberales.

He defendido, también he cuestionado a Correa y su gobierno en diferentes ocasiones. Su labor con el tema de seguridad social es impresionante, sus esfuerzos en la igualdad de derechos a minorías también. Así mismo puedo criticar sus acciones con relación al registro de 30S como marca o la ocasional exhibición de furia ante ciertas personas o situaciones. No me puedo calificar como un correista o anti-correista y jamás me auto-describiría como pro o un anti algo relacionado a un partido o figura política.

Espero realmente que el gobierno ecuatoriano no espíe a sus ciudadanos, pero por el momento la rueda de prensa aclaratoria me ha dejado con un mal sabor de boca, porque más allá de las palabras no hay sustento alguno de lo que dicen. Tal vez Correa pueda aprender algo de Assange y tomar medidas que ofrezcan un plan real de transparencia de su gobierno a sus ciudadanos.