Científicos japoneses consiguen acelerar la clonación de ratones, un éxito que podría acelerar la investigación de enfermedades como el cáncer o el Parkinson, o incluso el desarrollo de nuevos tratamientos y fármacos.

Esto es debido a que una de las herramientas más utilizadas en el día a día de los laboratorios de investigación es el empleo de modelos animales. Gracias a ellos, los científicos son capaces de entender cuáles son los procesos moleculares que tienen lugar, por ejemplo, en la aparición y desarrollo de un tumor.

Históricamente, los animales en los laboratorios también han sido utilizados para probar la no toxicidad y la eficacia de los medicamentos, antes de que estos pudieran ser usados en la práctica clínica. Sin duda, los seres humanos debemos mucho a estos modelos animales, aunque cada vez existe una mayor tendencia a utilizarlos en menor medida.

Para ello se trata de promover el desarrollo de plataformas informáticas, que pudieran mimetizar la investigación con animales. Aunque aún no es posible sustituir por completo el trabajo con modelos animales, sí es cierto que en el futuro se irá reduciendo su uso lo máximo posible en los laboratorios.

Ratones en los laboratorios

Uno de los animales más utilizados, sin lugar a dudas, en investigación, es el ratón, una especie que ha sido utilizada para entender cómo se produce el cáncer o el avance de la enfermedad de Alzhéimer. En muchas ocasiones, los científicos buscan de hecho crear ratones a medida, para poder estudiar de manera específica la acción de un determinado gen o proteína sobre este tipo de enfermedades.

Sin embargo, el diseño de cepas especiales suele ser un proceso complejo, que a veces se alarga años. Por ello, cuando los científicos consiguen un ratón modificado de interés, suelen tratar de perpetuar esta cepa, de forma que los estudios sobre el cáncer o enfermedades neurodegenerativas avancen lo más rápido posible.

Si el ratón de interés es macho, los investigadores pueden obtener sus espermatozoides y, mediante el uso de la fertilización in vitro, seguir manteniendo esta cepa de interés durante varias generaciones. Si este procedimiento no es posible, los científicos han de usar la técnica de la clonación, como la llevada a cabo para crear a la famosa oveja Dolly.

La clonación de ratones se lleva a cabo mediante una tecnología conocida como transferencia nuclear de células somáticas (o SNCT, por sus siglas en inglés). Mediante este proceso, se toma un ovocito de una hembra, y su núcleo es sustituido por una célula adulta, de forma que la información genética que lleve dicho ovocito será la correspondiente a la célula somática.

La elección de la célula somática en la clonación de ratones es un punto crítico en investigación, ya que condiciona el éxito del procedimiento. Normalmente, debido a la alta eficacia que presentan, los científicos suelen preferir el uso de las conocidas como células del cumulus, que son aquellas que rodean los ovocitos en el folículo ovárico después de la ovulación.

Ahora investigadores japoneses han publicado en la revista Biology of Reproduction sus exitosos resultados en la clonación de ratones mediante la utilización de la sangre de su cola. Usando granulocitos y monocitos, los científicos consiguieron un rendimiento del 2,1%, frente al 2,7% habitual que se obtiene con las células del cumulus.

Esto significa que con la nueva técnica, la eficacia podría ser similar a la obtenida mediante el procedimiento que se usa de manera convencional. La gran ventaja de usar las células de la sangre de la cola de estos animales está en que esta extracción se realiza habitualmente. La clonación de ratones, por tanto, sería un proceso mucho más rápido que el que se sigue hasta ahora, facilitando los nuevos avances y estudios en investigación.