Conozca a nuestros humanos virtuales, reza un apartado del [portal](http://ict.usc.edu/) del instituto de tecnologías creativas de la Universidad del Sur de California USC. Y tienen de muchos tipos. Un entrenador, una guía de museo, un profesor o un **psiquiatra**.

La idea es mezclar diseñadores de avatares tipo personajes de *Hollywood* con expertos en distintas áreas así como científicos sociales expertos en la **interacción**. Se trata de desarrollar un medio en el que sumergirse para el entrenamiento militar, **terapias** de salud o educación científica.

Uno de los problemas a superar es el llamado «[Valle Inquietante](http://sinapsis-aom.blogspot.com/2010/04/el-valle-inquietante-uncanny-valley.html)». El fenómeno fue descrito en los primeros 70´s por el robotista japonés Masahiro Mori. Establece que las **representaciones humanas** (robots, imágenes, muñecos, personajes de videojuegos, avatares…) nos resultan más familiares, más identificables cuanto más se parecen a los humanos, hasta que llegan a un punto en el que se vuelven muy repulsivas, extrañas o inquietantes. A veces son pequeños detalles los que marcan la diferencia. El más común es la textura de la **piel**. También la calidad del movimiento y del habla, la prosodia o la sensación al tacto. Estudios con **monos** indican que también ellos tienen el mismo comportamiento. Pasan más tiempo observando fotografías de monos reales o imágenes alejadas de la realidad que las «próximas» a ellos.

Uno de los avatares creados es **Ellie**, una simulación por ordenador diseñada para charlar con la gente. Una mujer (aunque puede ser un hombre) que guía nuestra conversación con pequeñas muestras de **aprobación** y preguntas sencillas. Lo fascinante de este robot es que «*lee*» nuestro estado de ánimo. Es capaz de analizar miles de medidas tomadas de nosotros. Para ello, debemos de hablar a través de un ordenador equipado con varios dispositivos.

Una cámara de vídeo recoge nuestras expresiones faciales. Un sensor de movimientos como Microsoft [Kinect](http://alt1040.com/tag/kinect) analiza nuestros gestos y movimientos. Y un micrófono interpreta las inflexiones de nuestra voz. Con todo ello Ellie establece nuestros cambios de humor y nuestro **estado de ánimo**, si sonreímos o estamos serios, si miramos a la cámara o bajamos la vista. Ayudada por unas simples aprobaciones «aha» y un sencillo repertorio de preguntas va guiándonos pasando de temas escabrosos a otros más positivos.

Elli no necesita ninguna inteligencia ni entender el [lenguaje](http://alt1040.com/tag/lenguaje). Le basta analizar nuestros actos y seguir un sencillo protocolo de actuación. Dado que está en la nube, puede aprender de todos los humanos con los que interacciona. Si, con el tiempo, adquiere capacidades analíticas como [Watson](http://alt1040.com/tag/watson), el avance será gigantesco.

Ellie está desarrollada por un psicólogo y un informático. Ha empezado a usarse por el Departamento de Defensa americano. Desde la brutal guerra de Vietnam hasta las actuales de Irak o Afganistán, la dramática secuela de veteranos es interminable. Y Ellie es muy barata.

Desde luego una psicoterapia es mucho más que una escucha activa. El terapeuta nos ayuda a descubrir conflictos y nos da pautas de actuación para llevar una vida mental más [saludable](http://alt1040.com/2013/01/reserva-cognitiva-habitos-mentales-saludables-y-alzheimer). Pero sentirnos escuchados es parte de la terapia.

Desde el confesor en la iglesia hasta el psiquiatra pasando por cualquier amigo, alguien que nos escuche nos alivia. **¿Tendrá un robot el mismo efecto?**

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