Hace ya cuatro años, los científicos hicieron un descubrimiento que nos dejó con la boca abierta. En la Luna había agua. El trabajo de la sonda LCROSS permitió obtener pruebas sólidas, no indicios, de que el agua de la Luna existía de manera abundante.

Poco tiempo después, la sonda india Chandrayaan-I no solo confirmó la existencia del agua de la Luna, sino que además realizó las primeras estimaciones sobre cuál era la cantidad total que había. Los investigadores confirmaron que existían unos 600 millones de toneladas de agua congelada en total según sus estimaciones. Es decir, había agua sobre nuestro satélite natural, pero además existía de manera abundante.

Pero, ¿de dónde procedía todo el agua de la Luna? ¿Cuál era su origen? Investigadores de la Brown University han publicado en la revista Science un artículo en el que afirman la posibilidad de que el origen del agua de la Luna, probablemente, esté en la Tierra.

Para realizar este estudio, el equipo de científicos liderado por Alberto Saal, analizó la composición isotópica del hidrógeno presente en el agua embebida en las diminutas burbujas presentes en las rocas lunares (obtenidas en la era del programa Apolo). De forma específica, los investigadores se fijaron en la proporción existente de deuterio, un isótopo estable del hidrógeno, ya que previamente se sabía que esta variaba en función del lugar del Sistema Solar donde se hubieran formado las moléculas de agua.

Hasta ahora, muchos científicos pensaban que el agua de la Luna procedía de cometas, pero para ello, la proporción de deuterio encontrada debería ser alta. Sin embargo, y por sorpresa, no era así. ¿Entonces? ¿De dónde viene el agua de la Luna? Los resultados hallados por Saal y sus colaboradores indicarían que lo más probable es que el origen estuviera en nuestro planeta.

¿Pero cómo pasó el agua de la Tierra a la Luna? Por ahora, todo son hipótesis. El descubrimiento del origen del agua de la Luna, sin embargo, haría replantear incluso las ideas que existían acerca de la formación de nuestro satélite. La posibilidad más simple sería que una colisión masiva entre nuestro joven planeta y lo que luego sería Marte hubiera originado la Luna hace 4,5 mil millones de años atrás, de forma que el agua se hubiera transferido con parte del material sólido que luego sería parte del satélite.

Sin embargo, y en base a nuestro conocimiento actual, esto no es posible, ya que las elevadas temperaturas producidas durante las colisiones hubieran evaporado todo el agua, de forma que pasaría al espacio en su estado gaseoso. Quizás, según las especulaciones del equipo de Saal, la incipiente Luna podría haber tomado parte de esa atmósfera caliente terrestre, por lo que el agua hubiera pasado a su forma gaseosa, pero después, tras enfriarse el satélite, formaría parte de la propia Luna. Otra posibilidad es que el agua estuviera embebida en el material sólido de la Tierra que se despegó de nuestro planeta para dar lugar a la Luna, y que posteriormente, este agua fuera liberada sobre el satélite.

Este estudio es sin duda un nuevo bombazo en la investigación espacial, que se une a los descubrimiento hechos en años anteriores. No saber solo que existe agua, sino cuánta y de dónde viene, hace que podamos construir un poco más el puzzle de la historia del Universo.