La misión Kepler lleva cuatro años buscando planetas extrasolares con mucho éxito. Puesta en órbita en marzo de 2009, el nombre de este satélite artificial fue un homenaje a Johannes Kepler, el matemático y astrónomo, cuyos logros más notables fueron la descripción de las tres famosas leyes que describen las características de las órbitas planetarias.

El principal objetivo por el que fue lanzado al espacio Kepler, fue el de detectar posibles planetas que pudieran tener las condiciones adecuadas para albergar vida. En proyectos anteriores, la detección de exoplanetas consistía en encontrar aquellos que presentaran un tamaño igual o mayor que el de Júpiter, en otras palabras, hallar planetas gigantes. Pero los descubrimientos que realiza Kepler se han basado, desde su lanzamiento, en encontrar planetas mucho más diminutos, es decir, con tamaños de 30 a 600 veces menores que el del propio Júpiter.

Los resultados obtenidos por Kepler han sido un verdadero éxito para la NASA. Tanto que en Estados Unidos se decidió prolongar la misión desde la fecha en la que se había previsto inicialmente que terminara (en 2012) hasta 2016. Sin embargo, un fallo técnico podría hacer que el final de Kepler estuviera más cerca de lo que pensábamos.

La NASA ha anunciado que ha perdido el control de 2 de los 4 rotores utilizados para estabilizar el telescopio y ajustar la dirección de sus lentes. Ahora mismo, Kepler está en una situación estable y segura, y de hecho, fuentes de la agencia espacial estadounidense confirman que presenta combustible suficiente para permanecer orbitando durante meses o incluso años. La solución prevista por ahora es recuperar, como mínimo, el control del tercer rotor, condición necesaria para que Kepler se mantenga en órbita.

En caso de no conseguirse, la misión espacial llegaría a su fin, con cifras que respaldan su enorme éxito. Tras una inversión de más de 600 millones de dólares, Kepler ha realizado un trabajo extraordinario en los último cuatro años.

Hasta la fecha, esta misión ha permitido el descubrimiento de 132 exoplanetas, aunque aún queda pendiente confirmar la existencia de casi tres mil candidatos más. Sin embargo, Kepler aún tiene mucho trabajo por delante, como por ejemplo confirmar el descubrimiento de planetas que tuvieran un tamaño aproximado al de la Tierra, y que orbitaran en una zona que permitiera albergar vida. Esos detalles aún no han sido desvelados, por lo que sin duda, sería una grandísima noticia para la exploración espacial recuperar esta misión y hacer que continuara brindando tan buenos resultados en los próximos años.