En las últimas semanas se ha hablado mucho de Bitcoin como posible valor refugio con el que conseguir cierta independencia del actual sistema financiero. La demanda de esta moneda digital se ha disparado y, con ella, también se disparó el precio de compra-venta aunque en los últimos días hemos visto un desplome (con un 50% de bajada) provocado por el pánico de algunos usuarios y un brutal ataque DDoS contra Mt.Gox que ha detenido sus operaciones de compra-venta de esta moneda electrónica. Aunque el nombre de Bitcoin se haya hecho muy popular (sobre todo en el último mes), no es el único sistema monetario descentralizado que opera en la red y el nombre de Ripple comienza a sonar mucho como una alternativa al sistema financiero actual y algunas voces apuntan a que podría ser un sustituto del Bitcoin pero que, realmente, actúa como un complemento a la economía de Bitcoin.

¿Qué es Ripple?

Ripple es un proyecto open source impulsado por OpenCoin Inc. (no confundir con el proyecto Open Coin) que tiene como objetivo desarrollar un sistema de emisión y gestión de crédito bajo un esquema descentralizado que se apoya en el P2P y fue concebido por Ryan Fugger en el año 2004.

¿Y qué quiere decir esto? Cada uno de los nodos pertenecientes a la red de Ripple funciona como si fuese una entidad de crédito que presta servicio a otros nodos o usuarios con los que mantiene una relación de confianza, es decir, se realizan transacciones de crédito (intercambio de fondos o préstamos) dentro de un círculo de usuarios con los que se mantiene una relación de confianza (sabemos que podemos "comerciar" con ellos). Al existir esta relación de confianza entre los participantes en la red, la suma de todas estas conexiones genera una red de usuarios y "entidades" entre las cuales fluye el crédito y, por tanto, entre las que se pueden realizar transacciones económicas.

Dado que el flujo de crédito circula por la red, no es necesario el establecimiento una autoridad central que regule este intercambio monetario ya que, en general, existe más de un camino para que una cantidad de dinero pueda llegar desde el punto A al punto B, por explicarlo de una manera sencilla.

El sistema que propone Ripple está sustentado por una empresa que, lógicamente, tiene como objetivo ganar dinero y, claro está, le interesa bastante que este modelo funcione porque le supondrá suculentos beneficios ahora que hay tanto interés en las monedas digitales (por ejemplo, existen comisiones en este esquema). Con esa idea, el esquema que plantean se hace bastante interesante puesto que, además de soportar intercambio de divisas (incluyendo Bitcoin) ofrecen a los usuarios el anonimato en sus transacciones (usando seudónimos) y han desarrollado el proyecto de manera abierta para facilitar la creación de un ecosistema de aplicaciones y servicios alrededor del sistema.

¿Cómo funciona Ripple? ¿Qué ventajas nos aporta?

Ripple toma como referencia las letras de cambio, es decir, en vez de realizar transacciones con un valor real, lo que se hace es trabajar con emisiones de deuda. Dicho de otra forma, si alguien nos prestase 10 dólares habríamos contraído una deuda de 10 dólares con dicha persona pero, si a su vez, otra persona nos debiese a nosotros 10 dólares y esto estuviese documentado, sería posible saltar la deuda que contrajimos con la deuda que tienen con nosotros, es decir, habríamos hecho fluir el crédito entre 3 nodos.

Aunque el ejemplo sea simple, en el fondo, así es como funciona Ripple; transfiriendo crédito y emitiendo deuda entre pares que establecen relaciones de confianza. Es decir, si ponemos dinero en Ripple, lo que hacemos es establecer relaciones de confianza con usuarios cercanos a los que les establecemos un límite de crédito y también establecemos relaciones de confianza con los gateways, es decir, servidores que hacen de puente entre el dinero real (dólares, euros, bitcoins, etc) con el sistema de Ripple. De esta forma, si quisiéramos realizar un pago mediante Ripple a un usuario fuera de nuestra red de confianza, tendríamos que traspasar el dinero a un gateway y éste, a su vez, lo traspasaría al gateway vinculado al usuario, de la misma manera que haríamos una transferencia entre bancos o trabajaríamos con PayPal.

Dado que podemos realizar transferencias en varias monedas, es decir, introducir euros y enviar bitcoins, el sistema se encarga de buscar la mejor tasa de conversión existente en la red Ripple para realizar el intercambio de divisas.

Por tanto, Ripple no es una moneda como lo podría ser Bitcoin sino que es un sistema de crédito que nos permite realizar transacciones económicas pagando pequeñas comisiones (que tienen como objetivo disuadir malas prácticas que intenten inundar la red con muchas pequeñas transacciones), es decir, es como si fuese un PayPal pero de manera descentralizada.

Si lo comparamos con PayPal, el sistema está gobernado por una compañía que dicta las normas y cómo se gestionan las obligaciones de pago, sin embargo, con Ripple todos los nodos tienen el mismo nivel jerárquico y, por tanto, las decisiones se tomarían de forma democrática entre todos los nodos de la red dentro de un proceso de consenso.

Viendo este funcionamiento en el que cada usuario se convierte en un pequeño banco que emite y cobra deuda al resto del sistema Ripple, tenemos ante nosotros una interesante alternativa al sistema financiero tradicional en el que podemos hacer fluir el crédito entre usuarios de manera ajena a las entidades financieras tradicionales con un coste en comisiones infinitamente más pequeño que abre las puertas a nuevas formas de financiar, por ejemplo, proyectos.

Red Ripple, complemento a la economía de Bitcoin

¿Es Ripple un sustituto del Bitcoin?

Aunque se tienda a hablar de Ripple como sustituto del Bitcoin, en el fondo, son dos cosas muy distintas y, realmente, Ripple es un buen complemento para la economía de Bitcoin.

Bitcoin es una moneda que se genera, es decir, se fabrica y conforme pasa el tiempo hay más moneda en circulación (aunque su tasa de crecimiento esté prefijada por unos algoritmos). Sin embargo, Ripple es finito; es decir, OpenCoin ha generado 100.000 millones de Ripples y actúa como banco central a la hora de emitir deuda aunque, en este caso, no se generará más tras esta única emisión para evitar la especulación y la devaluación (entregando a cada usuario una pequeña cantidad inicial al abrir su cuenta).

Dicho de otra forma, moneda y crédito son dos cosas muy distintas. La moneda es la representación abstracta de un valor tangible, el crédito materializa una deuda entre dos personas físicas o jurídicas, es decir, es un contrato entre dos partes. Por tanto, convertir Ripples en dinero implica cobrar una deuda y, por tanto, dependemos de terceros que deben cumplir solidariamente los compromisos adquiridos, por eso es tan importante generar una "cadena de confianza" que una a los usuarios entre los que fluye deuda.

Con Bitcoin podemos comprar cosas directamente, Ripple actúa como una pasarela de pago o como sistema con el que realizar transferencias entre dos elementos de la red. Precisamente, aquí es donde se ve el potencial de Ripple como complemento al Bitcoin puesto que aísla el sistema monetario de Bitcoin de los sitios de compra-venta, permitiendo la realización de transacciones de compra-venta entre pares sin tener que pasar por un tercero que, por lo que hemos visto en los últimos días, parecen ser el eslabón más débil de este sistema.

Ripple es un proyecto abierto, por tanto, un ecosistema alrededor de este servicio podría permitir el nacimiento de un sistema alternativo a servicios como PayPal con esquema descentralizado que podría usarse, por ejemplo, para realizar compras y transacciones a través de la red.