Queda poco más de un mes para el próximo E3, la feria de entretenimiento electrónico que se celebra cada año en Los Ángeles. Este evento es, junto al Tokyo Game Show, el más importante del sector, por lo que muchas compañías aprovechan estas fechas para presentar sus próximos lanzamientos, novedades y proyectos. Por lo tanto, parece el escenario ideal para que Microsoft muestre por primera vez la nueva Xbox. Sin embargo, es muy posible que los de Redmond opten por no hacerlo.

Hay varios motivos para ello. En primer lugar, parece que esto es una tendencia cada vez más común, como ya se pudo ver en el Mobile World Congress. Dos meses después de la feria es difícil recordar un teléfono que fuese anunciado en ella y, aun así, entre los resúmenes que se pueden encontrar del evento, apenas aparecen dispositivos en una posición privilegiada. Podría parecer algo concreto o endémico (cada vez se acerca más a la industria y se aleja más de los usuarios), pero lo cierto es que a las empresas no les beneficia en absoluto el ritmo de estos congresos.

La razón es sencilla: hay demasiada competencia. No tiene sentido presentar un nuevo producto si sólo se va a hablar de él durante unas horas (o minutos), pues pronto será eclipsado por otro distinto. De hecho, uno de los terminales más importantes de este MWC, el Galaxy Note 8.0, vio la luz justo antes del comienzo oficial del congreso. Y el más destacado, el Lumia 520, lo es por lo que supone para Nokia y Windows Phone y no por sus características.

El caso de la nueva Xbox sería bastante similar. Es cierto que la presentación de una consola tiene mucha más relevancia que la de cualquier videojuego, pero, aun así, sería una temporada informativamente ajetreada, así que Xbox 720 (o Durango o Xbox Surface) terminaría por perder el interés de los usuarios. Y, aunque fuese algo momentáneo, Microsoft tiene una alternativa muy simple: organizar su propio evento y que todas las miradas estén puestas en su consola.

Esto es lo que hizo Sony. Sin embargo, a pesar de que la firma japonesa dio mucha información sobre su PlayStation 4, su evento decepcionó, pues no se pudo ver la consola en sí (aunque sí el mando). Por lo tanto, Microsoft simplemente tendría que mostrar su nueva Xbox para conseguir lo que su gran rival no logró: expectación.

De hecho, se rumorea que ambas consolas podrían ser mostradas antes del E3. Y es que lo que ninguna de las dos empresas se puede permitir es que el dispositivo con el que competirán acapare más titulares. En ninguno de los casos hay una fecha confirmada, pero todo apunta a que tendría que ser pronto, pues lo más lógico sería que tanto PlayStation 4 como Xbox 720 estuviesen presentes en la feria, a pesar de que su presentación no tenga lugar en ella.