Un equipo de investigadores de la Universidad de Brown han desarrollado la primera interfaz cerebro-ordenador (BCI) inalámbrica. Tras 13 meses de pruebas con éxito en monos, el objetivo del proyecto es comenzar a probar el dispositivo en seres humanos.

Fabricadas de titanio herméticamente sellado, este novedoso sistema BCI no necesita de una conexión directa a un equipo, de manera que el usuario no debe estar sujeto a una silla y puede moverse libremente.

Las BCI (Brain Computer Interfaces) constituyen una tecnología que se basa en la adquisición de ondas cerebrales que luego son procesadas e interpretadas por un ordenador. Una tecnología que establece el camino para interactuar con el exterior a través de nuestro pensamiento, ya que estas interfaces permiten transformarlos en acciones reales en nuestro entorno.

La interfaz cerebro-ordenador se utiliza a menudo para ayudar a personas que están paralizadas o tienen algún tipo de problema en las funciones motoras, por lo que el nuevo dispositivo inalámbrico es de una gran importancia. Además, permite a los científicos observar el cerebro durante tareas más complejas. En el caso de las pruebas con los monos, se ha llegado a analizar actividades sociales o de alimentación.

El dispositivo es similar a un marcapasos, con una batería que se puede recargar, un bucle de carga inductiva, un chip que digitaliza la información del cerebro y una antena para transmitir esa información a un equipo.

En su interior, el BCI está conectado a un pequeño chip con 100 electrodos que, en este estudio, fueron incrustados en la corteza somatosensorial o corteza motora. Estos 100 electrodos producen una gran cantidad de datos que el BCI transmite a 24 Mbps a través de una banda de unos 3.8GHz a un receptor que está a un metro de distancia.

Además, los investigadores hablan de una interfaz portátil que consume relativamente poca energía y que tarda tan sólo dos horas en cargarse para tener una autonomía de seis horas de uso. Esta posibilidad es la que se apunta como un dispositivo viable para su utilización.

El fin una vez probado con éxito en animales son las pruebas con humanos. La idea es estudiar los casos de personas con trastornos cerebrales y encontrar nuevas soluciones.