La misión del Curiosity había ido tan bien, desde su descenso al planeta Marte el 6 de agosto de 2012, que a últimas fecha no había producido ninguna novedad, sin embargo la exploración de este dispositivo acaba de encontrarse con su primer gran problema: Una falla técnica en sus ordenadores centrales, que provocara un serio retraso en el avance de su trabajo.

Una semana es el periodo de tiempo que estiman les tomará a los encargados de la NASA para regresar a la sonda a sus actividades normales, en el mejor de los escenarios, sin embargo existe el peligro latente de que el proceso para reanudar funciones les pueda tomar un poco más de días.

De acuerdo con reportes de la agencia espacial todo se derivó de una serie de fallos en el procesamiento de una serie de datos registrados el pasado miércoles. Donde uno de los ordenadores internos del Curiosity quedó corrupto y comenzó a enviar comandos erróneos a la central en la tierra. Donde los registros recibidos contenían únicamente información sobre la situación actual del artefacto pero ningún informe sobre lo recabado a lo largo de la jornada. Luego de evaluar los daños, el equipo de intervención decidió trasladar toda la conmutación de datos importantes al segundo ordenador, que fungía como una terminal de respaldo, pero al ejecutar tal movimiento el vehículo de inmediato se bloqueó a sí mismo para entrar en Modo Seguro, eliminando toda funcionalidad operacional del robot; en otras palabras, por el momento, el Curiosity es un pisapapeles de importación terrícola aparcado en Marte.

Poco antes del registro del incidente la sonda realizaba un análisis de las primeras muestras de rocas del planeta, derivadas de la perforación superficial de unos cimientos. Actualmente todas las investigaciones apuntan a que el origen de todo residió en un fallo grave en la memoria interna del primer ordenador, provocado por un incidente con una oleada de rayos cósmicos que cayó cerca del vehículo, un hecho, que según informan, había sido relativamente común a lo largo del desarrollo de la misión, pero que no había pasado a mayores.

Hasta el momento ninguno de los daños al Curiosity aparentan ser permanente y será solo cuestión de tiempo antes de que puedan reparar remotamente el ordenador para reanudar actividades. Mientras tanto se quedará varado, acumulando polvo de roca marciana. Pocos aparatos en la historia pueden presumir eso.