El próximo jueves, Samsung presentará por fin su **Galaxy S IV**. Pero lo más probable es que eso ya lo supieras, ya sea porque lo has leído o porque has visto una de las muchas acciones publicitarias de la compañía. Las hay de diverso tipo, pero toda la publicidad de Samsung tiene algo en común: crea expectación sin mostrar prácticamente nada. En muchos casos, **absolutamente nada**.

El último ejemplo de esto es una ‘flash mob‘ organizada en Nueva York, donde se llevó a cabo un baile en la calle. Nunca he sido muy fanático de este tipo de actuaciones, pero en este caso **roza el ridículo**, ya que da la impresión de ser más bien un intento de hacer algo viral sin ningún tipo de éxito. Por otro lado, la información sobre el terminal (o sobre el propio evento) es inexistente y cabría preguntarse si consiguió crear expectación en los asistentes al baile. Es más, ni siquiera está claro si era ésta la intención o simplemente intentaban ‘mendigar’ titulares.

No se puede decir lo mismo de la publicación de la primera imagen oficial del Galaxy S IV, que sí era muy esperada. Curiosamente coincidió en el tiempo con la aparición de un vídeo en el que supuestamente se veía el teléfono en funcionamiento, así que la maniobra de publicidad de Samsung quedó **algo eclipsada**.

En cualquier caso, se trata de un movimiento bastante más interesante, pues dejaba ver el dispositivo, aunque de una forma en la que se conseguía la expectación **de una forma más legítima** (no pedía atención por pedir, sino que daba algo a cambio). Y por la respuesta de la gente, parece que prefieren este tipo de maniobras a los vídeos meramente publicitarios.

Otro ejemplo de este tipo de vídeos es el serial ‘unpacking’ que la firma coreana publica periódicamente en YouTube. En ellos seguimos la historia de un niño al que le es encomendada la tarea de transportar el Galaxy S IV y, de nuevo, no aporta nada desde un punto de vista informativo. Tampoco ayuda el hecho de que el niño **no sea precisamente un candidato al Oscar**.

¿Qué hay en la caja? Sinceramente, **me da igual**. Tengo muchas ganas de ver el nuevo teléfono y saber qué aportara a la gama Galaxy S, pero no precisamente gracias al vídeo. El recurso está muy utilizado y no tiene ninguna razón de ser en este caso.

Lo peor es que el gasto en publicidad de Samsung es muy, muy alto. Unos **401 millones de dólares de altura**, en concreto. Y eso sólo en Estados Unidos. Esto no quiere decir que se hayan desperdiciado, ni mucho menos. Si han conseguido la cuota de mercado que tienen es porque se hacen las cosas muy bien en todos los departamentos, desde el hardware al marketing. Pero eso tampoco es excusa para permitir campañas mediocres.

De todos modos, hay que reconocer que **es un proceso difícil**, pues el evento se anuncia con mucho tiempo de antelación y hay que mantener el interés. Otras compañías, como Apple, mantienen un **silencio sepulcral** (cada vez más roto por las filtraciones) y no está claro que sea la mejor opción (en su caso es fácil, porque saben que todo el mundo tecnológico está pendiente de Cupertino cuando hay un lanzamiento).

Sin embargo, tal vez sería más interesante no saturar a los espectadores con publicidad de todo tipo, especialmente la que no tiene mucho interés (en este caso los vídeos y la flash mob) y únicamente mostrar cada cierto tiempo información o imágenes sutiles, que, si bien no revelan nada, al menos permiten especular.

Sea como fuere, el 14 de marzo (madrugada del 15 en España) seguiremos con atención el evento de presentación del Galaxy S IV. Claro que también lo seguiríamos **si Samsung no hubiese realizado una flash mob**.

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