En el año 1999, la NASA lanzó el Observatorio de rayos-X Chandra, un satélite artificial operado por el Smithsonian Astrophysical Observatory que tiene la capacidad de observar el cielo en rayos X con una resolución mil veces superior que el primer telescopio de esta clase que se lanzó al espacio (y se han de usar telescopios orbitales porque la atmósfera terrestre absorbe estos rayos). Gracias a este satélite, los investigadores de la NASA han sido capaces de captar el remanente de una supernova, catalogada como W49B, que era bastante singular puesto que, según los datos recogidos, se estaría transformando en un agujero negro; es decir, los investigadores han captado el agujero negro "más joven" hasta ahora detectado en la Vía Láctea.

Un agujero negro se forma cuando se produce la explosión de una supernova que destruye una estrella masiva. Este tipo de objetos celestes son de gran interés para los científicos y, hasta la fecha, se habían catalogado un buen número de ellos pero nunca se había podido observar indicio alguno de su formación. Al revisar los datos captados por el Chandra, los científicos se dieron cuenta que había datos que indicaban trazas de una supernova pero no dentro de los parámetros que se habían observado hasta la fecha; un hecho que les hizo profundizar más en la materia y llegar a la conclusión que se encontraban ante las fases iniciales de la formación de un agujero negro.

W49B es una nebulosa que está situada a una distancia de 26.000 años luz de la Tierra y, por lo que se puede observar desde nuestro planeta, la vemos como si tuviese una edad de aproximadamente 1.000 años (hay que tener en cuenta la distancia a la que está) y, precisamente, aquí está la importancia de este hallazgo puesto que los agujeros negros captados hasta la fecha, como el SS433, tienen una edad de 17.000 a 21.000 años desde la perspectiva de la Tierra (lo que captamos de ellos).

Aunque los datos son aún un poco circunstanciales, podríamos estar ante la evidencia que la supernova W49B habría dado origen a un agujero negro. Si este fuese el caso, estamos ante una singular oportunidad de estudiar una supernova responsable de generar un joven agujero negro

Y si los agujeros negros son invisibles, ¿cómo detectaron el que se está formando en W49B? Si bien es cierto que son invisibles cara a lo que puede captar un telescopio espacial, sus efectos sí que se dejan ver en los cúmulos de gases que los circundan y en las estrellas que hay a su alrededor, por ejemplo, la proyección de materiales procedentes de la explosión hacia los polos de la estrella que está "muriendo".

Lógicamente, aún se debe confirmar este hecho y se abre la puerta a nuevas investigaciones pero, sin dua alguna, podría ser una gran paso para conocer más sobre los agujeros negros.

Imágenes: NASA