La muerte de Aaron Swartz el pasado fin de semana es un suceso trágico que encierra una cuestión de fondo de gran calado e importancia. Swartz había sido perseguido con todo el peso del aparato judicial estadounidense y se enfrentaba a una petición de condena de 35 años de reclusión y un millón de dólares de compensación por "crímenes informáticos"; un juicio al que se iba a enfrentar esta primavera y cuya presión, al final, terminó venciéndole. A pesar del sinsentido de la acusación o la retirada de los cargos de JSTOR, ha tenido que morir Swartz para que la Oficina del Fiscal del Distrito de Massachusetts retire los cargos.

Durante todo el fin de semana se ha hablado mucho, precisamente, de la actuación de la fiscalía ante el caso de Aaron Swartz y la descarga de los 4 millones de artículos científicos de JSTOR desde la red del MIT además de la intervención de estas dos últimas entidades en todo este suceso. El MIT ha anunciado una investigación interna y la familia de Swartz, en un comunicado oficial, ha arremetido contra la fiscalía por la dureza de la acusación y la petición de condena que habían hecho al tribunal, un castigo extremadamente grande para un hecho que, por el nivel punitivo, se estaba equiparando prácticamente al terrorismo o cualquier otro delito grave.

A través de un escueto comunicado, Carmen Ortiz, la Fiscal del Distrito de Massachusetts, ha comunicado oficialmente la retirada de los cargos por la muerte del acusado:

[...] La Fiscal General del Distrito de Massachusetts, Carmen M. Ortiz, desestima, por la presente, el caso actualmente pendiente contra el acusado Aaron Swartz En apoyo de esta desestimación, el Gobierno declara que el Sr. Swartz murió el 11 de enero 2013

Es decir, que se retiran los cargos por la muerte de Swartz y la imposibilidad de que pueda ser juzgado, es decir, que la Fiscalía no parece retractarse por el proceso o por la investigación llevada a cabo de oficio (recordemos que el "demandante" es el Gobierno de los Estados Unidos y no JSTOR o el MIT).