El décimo episodio Nobody's Fault But Mine, emitido el pasado 26 de noviembre, marca el inicio de un prolongado hiato para Revolution. La serie, que tan buenos datos está cosechando la noche de los lunes en la NBC, no regresará a la parrilla hasta el próximo 25 de marzo. Cuatro largos meses que pueden ser cruciales para el devenir de este high concept ideado por Eric Kripke y J.J. Abrams.

La serie arrancó en septiembre con un inconsistente piloto que congregó a 11,6 millones de telespectadores. Su horario de emisión, justo tras The Voice, le asegura una elevada audiencia, pero aún así resulta paradigmático que Revolution triunfe allá donde fracasaron producciones mucho más ambiciosas como Terra Nova o Alcatraz. ¿Cúal es su secreto? Pues que estamos ante una serie de manual, sencilla, sin pretensiones, con aventuras para toda la familia y la dosis justa de brutalidad y maldad como para que pase los filtros de lo moralmente aceptable. Como espectadora me resulta banal pero entiendo el atractivo de este tipo de productos, no hay que pensar ni cuestionarse nada, no hay que esperar grandes diálogos ni excelentes interpretaciones, no hay impactantes efectos especiales ni giros de guión inesperados. Es un producto fácilmente digerible, a la par que olvidable. ¿Eso es malo? En este caso no porque en ningún momento pretende ser otra cosa.

Spoilers de Revolution hasta el décimo capítulo

Sin energía

El misterio de Revolution, no es más que un macguffin para contar una historia de aventuras en una América que recuerda mucho a la de la época de la guerra de Secesión. Sin electricidad el mundo ha cambiado, los otrora ricos y poderosos son intimidados por aquellos a los que miraban por encima del hombro, la fuerza bruta se impone, las espadas sustituyen a las armas de fuego – un bien escaso y preciado-, la supervivencia es difícil y ya no es fácil distinguir lo que está bien de lo que está mal.

Ya sabemos que los padres de Charlie forman parte del equipo de científicos que provocó ese apagón y sabemos que existen una serie de colgantes capaces de generar energía. Tras lo visto en el el décimo capítulo recuperar esos colgantes será fundamental para detener las ansias expansionistas de Monroe. La milicia ahora es más potente y más peligrosa que nunca, y Monroe parece más loco y desquiciado tras su enfrentamiento con Miles.

La milicia podrá utilizar todo ese armamento que ha ido recolectando desde hace años, eso hará cambiar la forma en la que se desarrollan las historias, aumentando el peligro y la inseguridad. Ya hemos visto con que facilidad pueden morir personajes relevantes como Maggie (Anna Lise Phillips), así que no sería extraño que más adelante tuviésemos que despedir a otro miembro del grupo.

La familia Matheson


El punto de partida de Revolution es el viaje de Charlie tras la muerte de su padre y el secuestro de su hermano menor, Danny. La joven llega a Chicago en busca de su tío Miles, al que convence para ir en pos de su sobrino, retenido por la temible milicia de Monroe. Los Matheson son una familia que oculta algunos secretos, el más relevante es la relación de los padres de Charlie con el apagón. Pronto descubriremos que la madre de los chicos está viva y que lleva años retenida por Bass Monroe, el mandamás de la milicia. La primera mitad de la temporada termina con un reencuentro familiar, la búsqueda de Danny ha finalizado, llega el momento de que algunos secretos sean revelados.

Cierto que Tracy Spiridakos, la actriz que interpreta a Charlie, ha mejorado a medida que el grupo de rescate se acercaba a Filadelfia; no obstante lo realmente reseñable es que Miles, un más que correcto Billy Burke, acapare con pasmosa facilidad la atención del público. Él es el héroe solitario, el alma atormentada, el prisionero de su propio pasado. Desde el piloto, la serie ha ido corrigiendo y puliendo ciertos errores, aún así su tono y mecanismo narrativo sigue siendo más simple que la punta de un lápiz, pero han apartado a Charlie del eje estructural para colocar a Miles, un personaje mucho más atractivo y oscuro que su sobrina. Un cambio que le ha sentado más que bien a la Revolution porque Miles, además de tener un pasado mucho más jugoso que el de cualquier otro personaje, está íntimamente relacionado con la mayoría de secundarios que se cruzan en su camino.

Los veteranos

Sin duda alguna los mejores intérpretes de la serie son Billy Burke, Elizabeth Mitchell, Giancarlo Esposito y David Lyons. El héroe que no quiere serlo, la madre que haría cualquier cosa por sus hijos, el malo silencioso y observador; y el malo loco y peligroso. Los cuatro personajes han interactuando a lo largo de los diez capítulos que hemos visto, y han dado buenos momentos a los telespectadores por desgracia lo que falla no son ellos, es el guión y la construcción de personajes. Todo está demasiado visto, no sorprende que Rachel (Mitchell) acabe a sangre fría con la vida de un viejo colega para salvar a sus hijos y su propio pellejo; no sorprende el hecho de que Miles y Monroe fuesen "hermanos" ni que Monroe le de una oportunidad de volver a su lado; no es nada original que el miliciano joven y apuesto que salva a Charlier cada vez que tiene ocasión sea el hijo de Neville (Esposito) y tampoco sorprende que Neville, desde su silencio y su sonrisa pétrea, sea un hábil manipulador.

Los flashback, pre y post apagón, sirven para conocer mejor a estos personajes, cómo eran sus vidas, cómo les fue tras el apagón, cómo se convirtieron en lo que son ahora, qué han hecho durante esos 15 años. Sin duda es Neville el que más sorprende porque tanto él como su mujer formaban un encantador matrimonio de clase media.

Aquí hago un inciso para alabar la historia de Aaron, un hombre que lo tenía absolutamente todo pero que tras el apagón descubrió la inútil y cobarde que era; no servía para vivir en el nuevo mundo y tampoco podía hacerse cargo de su hermosa y devota esposa. Abandonarla fue lo más difícil que hizo nunca, por eso cuando en el noveno capítulo tiene alucinaciones en las que su mujer le recrimina su cobardía y abandono, sentí mucha lástima por él. Me pregunto si en un futuro se reencontrará con ella.


Revolution se afianza como un entretenimiento para todos los públicos, una aventura familiar con malos muy malos y buenos muy buenos que funciona. Personalmente no creo que sea una gran serie pero si acepto la premisa de que, sin ser nada excepcional, se adapte a múltiples gustos ampliando así el abanico de telespectadores. Sin embargo ese querer gustar a todos por igual es lo que provoca que falle como drama, le falta carácter y madurez, y no lo es lo suficientemente arriesgada como para hacerse un lugar entre las grandes.

Os dejo con un avance de lo que se verá a partir del 25 de marzo.

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