VLC es un reproductor multimedia en software libre que es bastante popular entre los usuarios puesto que es capaz de reproducir, prácticamente, cualquier formato de vídeo o archivo de audio que le pasemos (sin necesidad de tener que andar instalando colecciones de códecs). Si bien su funcionamiento es excelente, la aplicación se ha quedado anclada desde el punto de vista del diseño y, frente al salto hacia Windows 8 y las aplicaciones Metro, se ha quedado algo atrás. Con la idea de relanzar el proyecto y afrontar un rediseño de la aplicación en su llegada a Windows 8, el proyecto VLC ha decidido recurrir a Kickstarter para recaudar fondos y acelerar los desarrollos, unos fondos con los que quizás podría contratar servicios profesionales que apoyen los desarrollos o adquirir equipamiento y dispositivos sobre los que realizar pruebas.

Si bien VLC funciona sin problemas en Windows 8, la versión actual para el sistema operativo de Microsoft solamente es compatible con ordenadores y dispositivos basados en procesadores Intel y, claro está, los dispositivos ARM a los que Microsoft abre la puerta con Windows 8 se le quedan fuera además del interfaz Metro, para el que tampoco está adaptada la versión actual del reproductor.

La cifra objetivo es 64.000 dólares y esperan poder recaudarlos hasta el 29 de diciembre, es decir, se han dado de plazo un mes para ver si los usuarios deciden apoyar económicamente al proyecto. La respuesta, por ahora, no está nada mal puesto que ya han recaudado algo más de 2.700 dólares en apenas un día (un ritmo que de mantenerse podría llevarles a la cifra objetivo sin mucho problema). Como viene siendo habitual en este tipo de campañas, el equipo de VLC publicará el nombre de los contribuyentes en los créditos de la aplicación y, en el caso de que las contribuciones superen ciertos umbrales, los donantes podrán recibir regalos de agradecimiento (camisetas, tazas o, incluso, invitaciones a los encuentros de desarrolladores).

La filosofía de VLC, según comentan en la web del proyecto, no va a cambiar y VLC seguirá distribuyéndose bajo licencia GPL (concretamente GPLv2+) aunque, quizás, tengan que adaptar algún que otro detalle, en lo que respecta a licencias, para no encontrarse ningún tipo de problema al publicar la aplicación desde la Windows Store.

Teniendo en cuenta lo bien que funciona VLC y la gran acogida que tiene entre los usuarios, la versión Metro de la aplicación promete no pasar desapercibida y, en mi opinión, no es descabellado pensar que no va a pasar desapercibida.