Una tecnología muy poco implementada ahora pero que promete de cara al futuro es el NFC (Near-Field Communication), que básicamente permite transferir información entre dispositivos cercanos. Poco a poco los fabricantes van equipando chips NFC en smartphones y otros dispositivos, y en el medio plazo podríamos ser testigos de cómo va asentándose en comercios o máquinas expendedoras.

Mi compañero Carlos Rebato ya os habló de forma premonitoria de la importancia del NFC. Desde entonces, han seguido apareciendo señales que apuntan a una mayor relevancia en un futuro próximo. Por ejemplo, los dispositivos que han ido incorporando este chip: BlackBerry, Sony, LG, Sharp, Samsung, Huawei... Cada vez más fabricantes deciden equipar con él incluso a smartphones o tablets de gama baja. En el Mobile World Congress de Barcelona en 2012 se presentó una máquina expendedora con lector NFC de VISA, aunque en países como Japón no son ninguna novedad.

No cabe duda de que su uso más generalizado está enfocado a los pagos, especialmente los de cantidades pequeñas (las propias máquinas expendedoras, pequeños comercios, etc), para lo cual se necesitarían nuevas infraestructuras, nuevo hardware. Y sobre todo, otro empujón a esta tecnología de la mano de un gigante, puesto que nuestro smartphone haría el papel de monedero virtual. Hablo de Apple; ya escribí sobre sus planes con el NFC a raíz de la publicación de patentes al respecto, aunque no lo vimos presente en la presentación del iPhone 5, pese a que sus más directos competidores (como el Galaxy S III, el HTC One X o el Sony Xperia S) sí lo incorporan. Un pequeño chasco de cara a una expansión que se hubiese acelerado de incorporarla el último modelo de iPhone.

No obstante, empresas como Google ya han ido recorriendo su propio camino con Google Wallet, precisamente el concepto de monedero virtual del que hablaba. Hace unos días, J.J. Velasco os informaba de la aplicación de esta tecnología a las tarjetas de visita, con las cuales podrían pasarse de forma instantánea contactos a un terminal con tan sólo acercarlas. Después, están usos más domésticos y personales a los que sí podemos sacarles partido ya mismo, como los de las Smart Tags.

Las Smart Tags son pequeñas pegatinas, a veces también en forma de llaveros de plástico o incluso pulseras, con un chip NFC programable en su interior. Para programarlas no hace falta más que una aplicación y nuestra imaginación. Las posibilidades son enormes. Algunas podrían ser:

  • Dejar una junto a la cama para que por la noche se activen el modo avión y la alarma. Por la mañana, volviendo a acercar el smartphone, se desactivaría el modo avión y se abriría Spotify para comenzar a escuchar música mientras vamos a clase o al trabajo.

  • Tener una en el coche para que se activen la aplicación de navegación y la de música, o que se encienda el Bluetooth para usar el manos libres.

  • Usarlas en nuestro negocio para que automáticamente quien acerque su smartphone haga check-in en FourSquare.

  • Sustituir a los códigos QR a la hora de mostrar información adicional en una exposición, un museo, etc. Es mucho más cómodo acercar sin más el terminal que abrir la aplicación, esperar a que abra la cámara, encuadrar la fotografía, esperar a que la procese...

  • Escribir de forma automática un tuit o un estado de Facebook, contando con el hándicap de que será el mismo si no reprogramamos la Smart Tag. No obstante, puede ser útil a la hora de hacer que los asistentes a un evento compartan un mismo contenido, por ejemplo.

Estas pegatinas se pueden conseguir fácilmente por internet, en páginas como Rapid NFC, Etiquetas-NFC o Taggito. En el siguiente vídeo podemos ver una demostración con un Sony Xperia S, y es que Sony es uno de los fabricantes que más interés ha puesto en impulsar el NFC, creando sus propias Smart Tags personalizadas e incluyéndolas en las cajas de sus terminales.

No tengo la menor duda de que esta tecnología irá a más, al contrario que otras en cuyos inicios ya tenían su muerte anunciada (los códigos QR, sin ir más lejos). Los abonos de transporte público de varias ciudades ya se encuentran en este soporte. ¿Para cuándo poder recargarlo en nuestro propio terminal? Ejemplos hay muchos: pegatinas NFC en marquesinas que al acercar el smartphone nos informan del tiempo estimado de llegada de nuestro autobús (siempre y cuando no exista ya una pantalla en ellas). Ya existen. Ayer mismo salía la noticia de que Opel y Orange querían usar el NFC para poder abrir nuestro coche. De nuestro coche podríamos pasar a nuestra casa. O fichar en el trabajo. Las posibilidades del presente son más que interesantes, pero las del futuro son una incógnita. Realmente atractivas, eso sí.