Los gobiernos de México y Canadá ya han hecho oficial su entrada al Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP). El primero en anunciarlo fue México, a través de un comunicado de la Secretaría de Economía, entidad encargada de llevar todo el proceso de negociación.

Así mismo, Canadá ha hecho lo mismo a través de Ed Fast, ministro de Comercio Internacional y encargado de las relaciones con el área Asia-Pacífico. Me llama la atención un fragmento de la declaración:

La entrada formal de Canadá en las negociaciones sigue el cumplimiento de consultas internas, las cuales todos los miembros de TPP están obligados a tomar antes de aprobar nuevos miembros.

¿Se tratará de consultas internas como las que presumió el presidente Calderón en México, donde existieron consultas con organismos empresariales, sin abrirlo a debate público y con una mínima participación legislativa?

El anuncio mexicano tampoco está exento de mentiras:

A partir de ahora, México es el décimo miembro del TPP; ello le permite participar plenamente e incidir en las negociaciones de todos los temas que forman parte de esta iniciativa, así como reflejar los intereses de México en las discusiones y la consecuente elaboración del instrumento que consolida al propio Acuerdo.

En este caso, se omite que ni México ni Canadá tendrán poder para reabrir ni renegociar capítulos previamente aprobados; tampoco podrán descartar capítulos que cuenten con la aprobación de los nueve miembros originales.

Con este anuncio, se confirma que ambas naciones participarán en la siguiente ronda de negociaciones en Nueva Zelanda, a celebrarse a inicios de diciembre. Además, México se ha ofrecido como anfitrión para una reunión extraordinaria antes de la sesión oficial, a celebrarse entre el 12 y 15 de noviembre.