Uno de los puntos que tienen en común los centros de datos y el sector aeronáutico es que ambos tienen un impacto ambiental similar puesto que, en ambos casos, las emisiones de gases de efecto invernadero (o huella de carbono) asciende a un 2% de las emisiones a nivel mundial. En el caso del sector tecnológico, empresas como Google (que [concentra el 0,01% del consumo eléctrico mundial](http://alt1040.com/2011/09/google-consumo-energia-electrica)) apuestan por energías limpias y optimizan el consumo energético de sus centros de datos; el sector de la aviación parece cada vez más sensible a la reducción de emisiones de gases y en Canadá se está preparando el primer vuelo de un avión que usará biocombustibles.

A través de un consorcio público-privado, Canadá verá despegar el próximo mes de octubre el primer avión que usará un biocombustible para hacer funcionar sus motores. La noticia es bastante interesante y puede ser una forma de reducir el impacto ambiental de la industria aeronáutica puesto que uno de los detalles más interesantes de este biocombustible es que es 100% vegetal y no está mezclado con combustibles fósiles (en este caso queroseno).

> Esta será la primera vez que un avión usa un combustible que es al 100% renovable y además cumple las especificaciones del combustible para aeronaves

Teniendo en cuenta que el combustible es 100% ecológico, quizás a medio-largo plazo podría sustituir el queroseno que actualmente se usa y así disminuir el impacto ambiental de los vuelos comerciales o de transporte aunque los biocombustibles también tiene su parte más oscura. En este caso concreto, 40 granjas (que suman una superficie de casi 2.500 hectáreas de terreno) de Canadá tuvieron que utilizarse para cultivar plantas oleaginosas (como la soja, girasol o las palmas) con las que generar este combustible.

Precisamente, la necesidad de grandes explotaciones agrícolas para el desarrollo de estos combustibles seaes, bajo mi punto de vista, la parte más oscura de este modelo. En muchos países se están destruyendo espacios naturales para dar cabida a grandes plantaciones de maíz o soja para abastecer plantas de biocombustible y, al final, destruir espacios naturales por estos latifundios prejudica más al medio ambiente que la propia contaminación de los combustibles derivados del petróleo.

Al final, creo que todo depende de una buena gestión y una política eficiente que no vaya en detrimento de los espacios naturales ni tampoco en detrimento del consumidor (controlando que las plantaciones que tradicionalmente se han enfocado en la producción de alimentos sigan en la misma línea y no giren hacia los biocombustibles en busca de beneficios inmediatos) y, de hecho, no hay que negar que este tipo de investigaciones son un buen paso hacia un desarrollo sostenible.

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