Noruega se convirtió este fin de semana en un país sin "espías", seguimientos o monitorización en lo referente a intercambios de archivos en la red. Lo hace tras negar la licencia que había expirado a la única compañía que se dedicaba a ello.

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Y es que tras mucho tiempo donde la firma de abogados Simonsen se mantenía como el único reducto que tenía licencias para "supervisar" los registros y direcciones IP en los sistemas de intercambio de archivos, desde este mes de agosto el país se "libera" de la monitorización.

Simonsen, quién tiene entre su lista de clientes a la MPAA, ha emitido un comunicado explicando su parecer, a juicio de la firma, un duro golpe para los titulares de derechos de autor:

Cuando nadie está autorizado para tratar los datos personales con el fin de detener la violación del copyright, se debilita la capacidad de los titulares para perseguir las violaciones que ocurren en la red. Por lo tanto se pierde la capacidad de proteger sus intereses.

Esperamos y creemos que este problema se resuelva pronto.

La noticia significa que a diferencia de la mayoría de leyes que se están extendiendo en todo el mundo, la monitorización en Noruega en busca de infractores del copyright hoy no es posible. Dicho de otra forma, se pueden compartir archivos en la red en el país sin temor a ser vigilados o perseguidos.