En estos días, gran parte de los aficionados a la astronomía y la comunidad científica andan pendientes de la llegada este fin de semana del Mars Science Laboratory Curiosity a Marte, momento en el que depositará en la superficie marciana un vehículo rover de exploración. Hace ya bastante tiempo que la NASA trabaja en el desarrollo de este tipo de sondas y vehículos para la realización de misiones de exploración no tripuladas, consiguiendo así aumentar el alcance de los distintos programas de investigación. En esta senda de hacer más con cada vez menos recursos, varios investigadores comienzan a vislumbrar cómo podría ser la nueva generación de sondas de exploración interplanetaria y, para un físico de la Universidad de Glasgow, los nanobots podrían tener mucho que decir en este sentido.

nanobotsonmars

Para John Barker, profesor de la Escuela de Ciencia e Ingeniería de la Universidad de Glasgow, sería viable enviar a Marte una especie de "enjambre" de nanobots (robots extremadamente pequeños con un tamaño del orden de un grano de arena) que se desplacen por la superficie del planeta como si de una tormenta de arena se tratase y, con ese fin, tendrían que aprovechar el viento existente en Marte para propulsarse. Con este diseño tan revolucionario, el despliegue de los vehículos de exploración sería mucho más simple y "solamente" habría que estacionar una nave en la órbita del planeta para lanzar una cápsula con unos 30.000 robots que, una vez desplegados, podrían cubrir miles de kilómetros cuadrados (según los datos de sus simulaciones).

Lógicamente, estos robots, al igual que los rovers enviados, contendrían sensores de medida, procesadores y sistemas de comunicación vía radio para intercambiar datos con otros nanobots para cooperar entre sí y combinarse para dar lugar a formas que permitan "coger" el viento para desplazarse. Además, mientras se estén desplazando y capturando datos, los nanobots podrían enviar señales a la nave que orbita el planeta para enviar la información al control de la Tierra.

La idea, a simple vista, parece una locura que no va a ser fácil de implementar pero, según este investigador, existen ya polímeros capaces de adaptar su forma y robots que se pueden combinar entre sí. De hecho, la NASA, a través del proyecto Autonomous Nanotechnological Swarm, trabaja en el desarrollo de unos robots que se pueden unir entre sí mediante nanotubos de carbono y estirando o encogiendo estas ligaduras podrían desplazarse sobre cualquier tipo de terreno o, incluso, con un número muy elevado de nanobots, formar vehículos y estructuras mucho más complejas.

Quizás, dentro de 30 o 40 años, la exploración espacial se realice con pequeños robots parecidos a los replicantes de Stargate SG-1, quién sabe.

Imagen: Popsci