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Lo que vemos sobre las imágenes es una muestra más de la tecnología de impresión 3D y el mundo de posibilidades que se abren tras ella. Emma, una joven de apenas dos años de edad, no podía jugar normalmente debido a un trastorno congénito. La construcción de lo que ella llama "brazos mágicos" en un hospital de Filadelfia han conseguido que la niña use sus brazos para jugar por primera vez.

La joven tenía artogriposis, un trastorno congénito que no le permitía usar sus brazos desde su nacimiento. Se trata de un síndrome clínico que se da con poca frecuencia y que afecta a uno de cada 3.000 nacimientos. Se caracteriza por la existencia de contracturas congénitas que afectan a varias articulaciones del organismo.

Hoy Emma Lavelle tiene cuatro años y ha superado las limitaciones de la enfermedad. Todo gracias a la tecnología de impresión 3D tras la investigación que llevaron a cabo los investigadores del hospital Alfred I. duPont de Filadelfia.

Ellos crearon el dispositivo junto a Stratasys, compañía que desarrolla la tecnología. Un exoesqueleto robótico de diseño personalizado que le permitía a la joven tener movilidad articular limitada junto al subdesarrollo muscular.

Una pequeña muestra de lo que la impresión 3D puede ofrecer hoy, en parte debido a la capacidad de ofrecer soluciones personalizadas ante cualquier desafío.

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10 Comentarios

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  1. :) Estas noticias son muy buenas para el alma, como me gustaría felicitar y agradecer a las personas que hacen posible estos logros tecnológicos, bien por ellos.

  2. Una pregunta. Exactamente cuál es el papel de la impresión 3D aquí? O sea, podrían haber construido el mismo exoesqueleto sin tener que recurrir a la impresión 3D, no?

    1. Ok, míralo de esta manera, la niña aun es muy pequeña lo que significa que esta en continuo crecimiento y este exoesqueleto pronto le seria inservible en tamaño. Con un sistema de producción tradicional, como el moldeo, tendrías que crear primero primero el molde, lo cual lleva tiempo, y solo te serviría para un uso. Si usaras maquinado con un material resistente y ligero, como el poliacetal, tendrías por igual el inconveniente del tiempo de fabricación y la mayor complejidad del proceso de maquinado. La impresión elimina los inconvenientes de complejidad y tiempo por la forma en que funciona, piénsalo un poco y tu solo te darás cuenta.

    2. Lo diseñas una vez, tomas las medidas, las aplicas al diseño, y lo mandas a imprimir. Si la niña crece, cambias las medidas y lo imprimes de nuevo. La calidad del material no es muy importante, puedes usar materiales más baratos porque si se desgasta y se rompe, reimprimes la pieza y ya está. Es como tener un Lego en el que las piezas la haces tú según tus necesidades. No soy muy experta en impresión 3D ni en fabricación ni en materiales, pero estas son las ventajes que de pronto se me ocurren a mi.

    3. Correcto, hay otras formas de fabricación que podrían haberse adoptado, sin embargo una impresora 3D te proporciona velocidad (diseñas la pieza y la mandas a la impresora), flexibilidad (puedes rehacer el diseño con otras medidas, o añadir modificaciones en cualquier momento), y un bajo precio. Una impresora 3D casera es suficiente para este propósito y por menos de 700 euros te puedes hacer tú mismo una. Por cierto, el consumible (el plástico) es baratísimo.

      Por si te animas a hacerte una: http://reprap.org