Supongo que la mayoría de los que habéis visto el clásico de Pixar, Wall-E, habréis soñado alguna vez con un tener uno parecido. Esto mismo pensó Mike Senna, un entusiasta de la robótica que ha sido capaz de construir al famoso robot a tamaño natural.

Senna ya era conocido por haber construido una pieza idéntica al mítico R2-D2. Un trabajo que ha continuado en el tiempo con la llegada de este increíble Wall-E a tamaño natural.

Y es que según cuenta el hombre, la construcción del personaje de Pixar ha sido mucho más complicada que la de R2-D2. A diferencia del robot de Star Wars, cuyo desarrollo se basó en un robot que existía físicamente, Wall-E es un personaje de ordenador, no había piezas ni esquemas existentes en los que basar su desarrollo.

Según cuenta Senna, tuvo que ver la película una y otra vez hasta obtener todos los movimientos que luego trasladaría como elementos robóticos. Unas 25 horas a la semana de trabajo en lo que estima un trabajo final de alrededor de 3.200 y 3.800 horas para terminarlo.

Un trabajo que se ha pagado el hombre y cuya recompensa la obtiene en el rostro de sus hijos. Unos niños que pueden presumir de tener a Wall-E en tamaño natural para jugar en casa.

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