Uno de las consecuencias de la exploración espacial y el lanzamiento de satélites al espacio es que nuestro planeta se encuentra rodeado por lo que conocemos como basura espacial, es decir, objetos inservibles que orbitan alrededor de la Tierra. Entre la basura espacial podemos encontrar restos de cohetes, polvo, partículas de pintura o viejos satélites (como el Telstar 1). Si recordamos la historia del Telstar 1, el primer satélite de comunicaciones de la historia, este satélite se averió el 21 de febrero de 1963 y se abandonó en el espacio al no repararse, algo que ha ocurrido con otros muchos satélites que por motivos de coste no se han llegado a reparar a pesar de mantenerse ciertas partes funcionales o sin dañarse. Con la idea de ahorrar costes (evitando el envío de misiones de reparación) y reciclar parte de la basura espacial, DARPA, la agencia de investigación del Departamento de Defensa de Estados Unidos, acaba de anunciar la puesta en marcha del Proyecto Fénix con la idea de reparar satélites "sobre el terreno" reutilizando piezas de otros.

Phoenix artist's concept still shot 2

Con este proyecto, DARPA quiere evitar la organización de misiones de reparación cuando un satélite se avería porque, precisamente, no son misiones baratas y no suelen ser algo planificado dentro del presupuesto. Teniendo en cuenta que muchos de los satélites abandonados tienen sus antenas y paneles solares intactos y que éstos siguen manteniendo sus órbitas geoestacionarias (a 35.000 kilómetros de distancia de la Tierra), DARPA quiere reutilizar estos "almacenes de componentes" para reparar los satélites en su órbita y sin necesidad de enviar astronautas.

¿Y cómo reparar un satélite a distancia reaprovechando las piezas de otro? La respuesta para DARPA es muy sencilla: mediante la utilización de pequeños satélites robot que podrían estar acoplados en los satélites comerciales para usarse en caso necesario. Al acoplar estos nano-satélites a otros satélites comerciales, los costes de despliegue de este sistema serían muy pequeños y, a partir de ahí, en el caso de detectarse una avería, el robot (controlado desde Tierra) eliminaría los componentes averiados y atraparía los de repuesto de algún otro satélite averiado que orbitase cerca y luego cambiaría su órbita para volver al satélite averiado y reconstruirlo o repararlo.

El programa, precisamente, se enfocará en la concepción de esta tecnología, el diseño de los brazos robóticos y las herramientas necesarias para desoldar y soldar los componentes y el sistema de control necesario para guiar la operación desde un control de tierra. La idea es que este proyecto, cuya primera fase finalizará en 2015, permita demostrar que es posible realizar "reciclaje espacial" y para ello entidades como la NASA, Intelsat, Altius Space Machines, Honeybee Robotics o Altius Space Machines participarán en el proyecto así como algunas Universidades y centros de investigación de Estados Unidos.

Además, el proyecto también pondrá el foco en el desarrollo de circuitos integrados y memorias tolerantes a la radiación (para poder reutilizar componentes), desarrollar brazos robot con herramientas intercambiables, sistemas de control similares a la cirugía robótica y visión artificial para "trasladar" virtualmente a los ingenieros de tierra.

Imágenes: DARPA

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