Tradicionalmente, las flotas navales de la mayoría de países cuentan entre sus filas con buzos expertos que suelen sumergirse para explorar el casco de los barcos, por ejemplo, cuando éstos están atracados en un puerto. ¿Y para qué se realizan estas revisiones? Básicamente, es una medida de seguridad para evitar sabotajes o actos terroristas puesto que en estas inspecciones se recorre el casco en busca de minas o cualquier tipo de artefacto explosivo. El paso de los años ha aumentado las opciones disponibles para realizar esta tarea y, además de los buzos, la Marina de Estados Unidos ha entrenado delfines y leones marinos para detectar estos artefactos. Con la idea de minimizar el impacto económico de este tipo de tareas (reducir costes de entrenamiento y el tiempo empleado), la Marina de Estados Unidos se unió al MIT para desarrollar un nuevo tipo de vigilante: un dron submarino para buscar minas.

Los drones son cada vez más usuales en el seno de las fuerzas armadas de todo el mundo y, particularmente, en Estados Unidos son utilizados tanto en misiones de inteligencia o captación de datos como desde el punto de vista ofensivo. Ahora parece que los robots también podrían encontrar su hueco en el mar en forma de submarinos autónomos que, gracias a sus algoritmos de detección y navegación, pueden navegar alrededor de un barco atracado en puerto, sondear su estructura y detectar "objetos sospechosos" de hasta 10 centímetros de tamaño.

Una mina tan pequeña puede que no hunda el barco o que no provoque la pérdida de vidas humanas pero pueden ocasionar un gran problema para la nave. La capacidad de asegurar que el casco de un barco no tiene anexo ningún tipo de mina es una necesidad de seguridad de gran importancia

El dispositivo, de nombre HAUV (Hovering Autonomous Underwater Vehicle) y que se comercializa a través de una spin-off del MIT, es capaz de recorrer el casco del barco a una distancia de unos 10 centímetros de distancia y moverse alrededor de éste gracias a su sistema de navegación basada en sensores. Durante un primer "paseo" alrededor del barco, los datos recopilados servirán para generar un mapa tridimensional del casco (gracias al sonar que se incluye) y, precisamente, este es uno de los procesos más complejos puesto que de los puntos captados por el sonar (que mide distancias), un software se dedica a unir los puntos y trazar el modelo 3D de la estructura.

Una vez trazadas las formas del barco, el siguiente paso es navegar siguiendo el modelo para localizar, gracias a los sensores, cualquier tipo de objeto extraño y alertar al control ante la posible presencia de una mina.

El proyecto es bastante interesante y la idea es que pueda ser competitivo frente a los buzos de la Marina o los delfines, dejando las labores de inspección rutinarias para este robot busca-minas. ¿Y funciona? Según las pruebas realizadas, con algún que otro buque de soporte de la Marina, parece que los algoritmos del MIT funcionan bien y, de hecho, el HAUV es un producto de carácter comercial.

Imagen y vídeo: MIT y BlueFin Robotics

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